Breve historia de las vacaciones

Las vacaciones como “estado mítico” son un invento del siglo XX. ¿Cómo se llegó hasta ahí? Desde la época en que eran un lujo para las clases altas hasta hoy, con epicentro en el peronismo, una historia breve del progreso social, económico y simbólico de la mayor conquista de los trabajadores.

De un lujo de elites a la clase turista

Verano, Mafia

// Por Nicolás Artusi

“¿Vos sos de enero o de febrero?”: sin ambigüedades retóricas, la pregunta definía los márgenes de un mundo que podía extenderse por 31 o 28 días. No más. En los años de mi infancia (lejana, pero no tanto: como de Mar del Plata a Villa Gesell, cien kilómetros que recorrió mi familia en la búsqueda de mayor sosiego), cuando cada vacación exigía la logística de una conquista del desierto por una ruta de doble mano, el baúl cargado de latas en conserva, el acopio de historietas en previsión de un verano sin televisor o la idea tan puritana como ingenua de “desconexión” resumida en las filas eternas en la Cooperativa Telefónica para llamar a la Capital, ser de enero o de febrero decía algunas cosas sobre tu familia, más juvenil o madura, más hedonista o estoica, más expansiva o ajustada, acaso heredera de un padre abogado o psicoanalista. Hoy las vacaciones están jibarizadas, parceladas en quincenas siempre escasas o reducidas casi al ridículo: un fin de semana extendido. Entonces y ahora, una zona fronteriza entre lo mítico y lo profano o, por excepcional, una radiografía que explica por contraste la vida de estos días.  Sigue leyendo