Locos por Mad Men

La serie inspirada en el mundo creativo publicitario
de los años ’60 se convirtió en un verdadero fenómeno
sociológico del prime time televisivo.

Luz, cámara y acción, en versión retro

// Por Nicolás Artusi

La postal bucólica de un picnic familiar se arruina cuando levantan el mantel y el pasto queda manchado de botellas vacías, paquetes de galletitas, celofanes de cigarrillos. En el parque, no hay tachos a la vista. De camino a casa, la temeridad del padre lo llevará a superar por mucho la velocidad máxima y volverá inútiles los cinturones de seguridad del viejo Mustang: nadie los usa. Para inducir al sueño, la madre acunará al bebé con el ritmo maníaco de una mujer ansiosa, mientras fuma un Lucky Strike y la nube de humo se suspende sobre la frágil cabecita. Mugre, cigarrillos, galones de nafta. Si la corrección política contemporánea multiplica prohibiciones en su ambición paradójica de garantizar un planeta más libre, la serie Mad Men despierta fascinación ahí donde se discutan las reglas: en la misoginia de la oficina o en el whiskicito de la siesta. Todo un fenómeno sociológico en el prime time, en sus cinco temporadas, la fábula de los publicistas estresados nos devuelve un mundo que ya no existe, con estricto dress code para la hora del martini y, en su apertura animada, con una profecía de los años por venir: la imagen ralentizada, casi eterna en su ocaso, de un hombre cayendo al vacío.  Sigue leyendo

El noticiero como teatro de la vida

Aaron Sorkin, guionista detrás de “Red Social” o “El juego de la fortuna”, estrena “The Newsroom”, una serie protagonizada por Jeff Daniels que explora la trastienda de un canal de noticias y su búsqueda de la primicia.

Televisión por cable

// Por Nicolás Artusi

Placas rojas, carteles naranjas, periodismo amarillo. Sirenas de alarmas, anuncios de último momento, móvil en vivo, primicia ya, desde el lugar mismo de los acontecimientos, toda la retórica de la urgencia televisiva puesta al servicio del notición: un dueño mordió al perro. Con su insólita promesa de “24 horas de información”, los canales de noticias proponen una cronología alterada con la toma de rehenes mostrada en tiempo real o el choque en loop durante toda la tarde. Si la publicidad tuvo su juicio público gracias a Mad Men, ahora un niño terrible de Hollywood se propone desentrañar qué hay detrás de las noticias. En los Estados Unidos se dice que la realpolitik terminó imitando a The West Wing, su serie sobre los dilemas de un presidente norteamericano. Convirtió a Mark Zuckerberg en el nuevo Citizen Kane con la película Red social. Denunció los negociados crueles del béisbol y el fin de la inocencia deportiva en El juego de la fortuna. Ahora, el incombustible Aaron Sorkin estrena The Newsroom, la serie definitiva sobre un canal de noticias, el drama que lo consagrará como el gran retratista del cinismo del imperio americano.

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Las nuevas reglas de la TV

 

Una revolución silenciosa se está organizando en nuestros livings: la nueva Era Dorada de la TV pone en 32 pulgadas la mejor narrativa de nuestros tiempos. Prácticamente todo lo que sabíamos sobre “mirar televisión” está cambiando: desde el nacimiento del streaming hasta la muerte de la publicidad, la caja boba se convirtió en el medio más inteligente de la historia. Y los programas son lo más terrorífico, audaz y complejo que hayamos visto. La revista masculina GQ compiló algunas de las “las nuevas reglas de la TV”:  Sigue leyendo

Aquellos años felices

Después del boom de Mad Men, las series vuelven sobre la década del ’60: Pan Am, The Hour, The Playboy Club, The Kennedys. Años en los que no había indignados y el Imperio parecía eterno.

// Por Nicolás Artusi

Una postal del futuro que no llegó: en el asfixiante año 2019 de la película Blade Runner, las terrazas de los rascacielos lucen en neón el logotipo de la marca que se anunciaba eterna: Pan Am. El mundo parece pequeño, apenas trazado por unas líneas azules. Filmada en 1982, la fábula de ciencia ficción pudo imaginar ovejas eléctricas o policías replicantes pero ni se le pasó por la cabeza que la aerolínea de bandera imperial pudiera quebrar nueve años más tarde. Si la nostalgia por lo no vivido es síntoma de una época con furores retro, la televisión replica la añoranza por lo soñado: en pleno horario central, y después del éxito de Mad Men, las series Pan Am, The Playboy Club, The Hour o The Kennedys devuelven la mística a la década del ’60, con un ampuloso diseño de producción que multiplica el peinado a la cachetada o el Impala en versión original. Entre la nostalgia ingenua y la mirada reaccionaria, mientras los indignados copan las plazas de Wall Street, la tele yanqui atrasa el reloj y devuelve al espectador a la época en que el Imperio era interminable.  Sigue leyendo

Furor por la década del ’60

El éxito de Mad Men logró un revival de la década del ’60: junto con su línea de ropa inspirada en Don Draper, la marca Banana Republic lanzó una ambiciosa campaña titulada Secretos para conseguir el estilo Mad Men en el mundo moderno. Dividida en episodios como Viajes, Cultura, Comidas o Bebidas, la campaña se enfoca en el rescate de los valores del consumo de los años ’60: objetos más nobles y durables, experiencias de lujo cercanas y hedonismo cotidiano. También se incluyen consejos concretos como darle un tono vintage a las fotos con aplicaciones como Instamatic o Hipstamatic, recuperar los viejos vinilos y entregarse al “renacimiento de lo cool”.