El mal de las noticias

Breaking News

SnackEn los tiempos modernos, padecemos sobredosis de datos: ¿pero qué pasa con la tonelada de información que se evapora rápidamente y que recibimos diariamente en forma de noticias? El libro The Art of Thinking Clearly: Better Thinking, Better Decisions (“El arte de pensar claramente: mejor pensamiento, mejores decisiones”), de Rolf Dobelli, analiza el mal que nos hace estar expuesto al exceso de información: “Las noticias son para la mente lo que el azúcar es para el cuerpo”. El periodismo perdió sentido: pasó de ser una fuente de información útil para la toma de decisiones y el conocimiento del mundo a una fuente de producción (barata) de información desechable. Nos enteramos de las noticias que hacen “más ruido”, no de las que efectivamente podrían cambiar nuestra vida. Además del aspecto social, Dobelli afirma que la sobredosis de noticias es literalmente tóxica para el cuerpo.

La cerveza del periodista desocupado

Unemployed Reporter Beer

SnackEn el 2008, cuando se declaró en bancarrota, el diario Los Angeles Times vendía 739.000 ejemplares por día. A fines del 2012, cuando la compañía ya había saneado sus finanzas, el diario vendía… 454.500 ejemplares por día. Hace años que se habla de la muerte de los diarios. Para conjurar el mal agüero, el periodista yanqui Jon Campbell tuvo una ideota que busca combatir el desempleo: inventó la marca de cerveza Unemployed Reporter, “la primera cerveza oficial del periodista desocupado”. Con textos informativos impresos en las etiquetas, se dice que es “tan oscura y amarga como el futuro del periodismo norteamericano”.

Noticias de hoy: cómo leen los jóvenes

Tableta, noticias

SnackAunque se anuncia la muerte de los diarios desde hace años, nuevas investigaciones demuestran que los jóvenes de la Generación Y no tienen hábitos de lectura muy diferentes que los de sus abuelos. Según un informe del Pew Research Center (PRC), los jóvenes usan las tabletas y los smartphones para leer noticias en la misma proporción que las personas mayores de 30 y de 40 años. Entre el 30 y el 50% de esta población, sin importar sexo, nivel educativo o ingresos, “lee las noticias” en aparatos electrónicos. Sin embargo, hay algunas diferencias: los hombres prefieren leer artículos más largos; las mujeres leen más en redes sociales. Pero la mayor sorpresa es que el 60% de los jóvenes prefiere leer noticias en aparatos electrónicos, pero con un formato similar al de los diarios impresos.

 

La dama de gris, a todo color

El documental “Page One”, que puede verse en la rotación del cable, se interna en la Redacción de The New York Times.

Las entrañas del diario más admirado del mundo

// Por Nicolás Artusi

Con el morbo propio de todo documental, las cámaras se regodean sobre la especie en extinción: los rollos de papel. Las páginas del diario de mañana circulan entre cilindros tiñendo de gris el ambiente fabril y el fragmento del noticiero alarma con el tonito altisonante: “Las secciones de Obituarios de estos días están repletas de las muertes de los grandes diarios estadounidenses”, se dice. Pero digna como cualquier dama de la alta sociedad, la mole del diario The New York Times se mantiene erguida y orgullosa sobre la 8° avenida de Manhattan, y así la muestra el documental Page One: herida pero de pie, y confiada en su supervivencia en la época en que Internet jaquea a los grandes diarios de papel y cuando la frase que resumía la urgencia de todas las redacciones (“¡paren las rotativas!”) se presenta como alegoría cruel de la crisis de una industria o como reversión paródica de la amenaza que se heredó del neoliberalismo: rotativa que para, rotativa que cierraSigue leyendo

Noticias más potentes que ficciones

La actualidad es el motor de una ficción que imagina la intimidad del movimiento Occupy Wall Street, salidas transitorias desde la cárcel, el duro control al mercado de divisas y los riesgos de Agüero y Tévez en Londres.

Instantáneas del fotoperiodismo

// Por Nicolás Artusi

Inmigrantes digitales, así se los llama: nacidos un poco antes o un poco después de 1975, se colaron en el Primer Mundo de la información como los “espaldas mojadas” mexicanos que se juegan el pellejo en el desierto de Texas. Crecieron aporreando un Atari que un tío que viajó a Norteamérica les trajo en los años de la tablita financiera y se hicieron grandes cuando abrieron su perfil de Facebook, empujados por la presión social de sus “contactos”. ¿Sabía usted que se marcan 3.000.000.000 de “me gusta” por día en el mundo? Abrumados de datos, en la intimidad de su hipocondría le temen al ACV como mal de la época (las cabezas estallan por exceso de información), satisfacen su ego ante cada pulgar arriba, miden el éxito según la cantidad de “seguidores” que consigan  y escriben todo el día, muchísimo más que sus mayores: SMS, tweets, actualizaciones de estado, mails y ficciones, marcadas por la urgencia de lo fugaz como presagio de lo que se perderá para siempre. Están contaminados de actualidad.  Sigue leyendo

Los diarios locales se vuelven globales

El sitio de The New York Times perdió el primer puesto como el más leído del mundo: fue superado por el inglés Daily Mail. Según la revista The Economist, el dato resume una nueva realidad para los medios tradicionales: las publicaciones locales se vuelven globales. Sólo una cuarta parte de los lectores del Daily Mail son ingleses. La tercera parte de los lectores de The Guardian está en los Estados Unidos. El 42% de los lectores del español El Mundo está en América latina aunque, en Madrid, El País había sido pionero al promocionarse como “el periódico global en español”. Otro de los signos informativos de los tiempos digitales está en el cetro de los sitios más leídos: entre los primeros cuatro está The Huffington Post, que ya abrió sitios en Inglaterra, Canadá y Francia, está por salir en Italia y España, y analiza también aparecer en Alemania, Brasil, Grecia y Japón.

Estilo Chiche Gelblung

El padrino del periodismo debate cuestiones fundamentales para la elegancia masculina y emprende una lucha contra el beige. Amores y odios de un hombre que hace sociología popular de la moda y se rebela contra los zapatos sin medias.

// Por Nicolás Artusi

La última batalla de los próceres del periodismo será contra un color: si Tom Wolfe definió el más mediocre ejercicio de la profesión como “periodismo beige”, Chiche Gelblung sueña con un mundo sin marroncitos.

“El marrón es la muerte. El color de los cajones fúnebres. Un tono que hay que abolir”, se indigna Chiche, y, dos segundos después, dirá: “tamo’ jodidos”, la muletilla que repite a mitad de camino entre la resignación del superado y el eructo reprimido. Años después de que un protocolo periodístico impusiera sus rankings de los mejor y peor vestidos para cada festejo social, Gelblung confecciona sus propias listas y se obsesiona con el tema: “El estilo”. En el blog Mundo Chiche (en http://www.minutouno.com) postulará su Diccionario fashion de errores frecuentes y, aun más que la combinación de jeans y zapatos (“un engendro mutante”), se indignará ante el pie masculino: “El calor no es excusa para el horror”. Si es cierto que, al decir de Wolfe, no hay ninguna ley sobre que el narrador tenga que hablar en beige, o en el dialecto de los malos periodistas, tampoco hay alguna que imponga el monocromo: en la esquina de Cabildo y Juramento, Gelblung mide tres metros en el cartelón de la joyería que “respeta el valor de tus afectos” y, aunque la combinación de camisa amarilla y corbata verde lo haga parecer engalanado para la fecha patria de Brasil, él posa con la actitud de un Chiche bombón.  Sigue leyendo