La separación en tiempos de Facebook

Cómo evitar convertirte en un fisgón electrónico y estar todo el día al acecho de tu ex.

Apuntes: vidas privadas

Inspector Gadget

// Por Nicolás Artusi

La tecla F5 se convirtió en una extensión del dedo índice. Actualizar. Actualizar. El chequeo compulsivo y masoquista empuja a revisar el muro en busca de alguna grieta, desde que pasó del equívoco “estoy en una relación” al indiscutible “soltera”. Si el secreto para el éxito de toda relación es la disposición a “compartir”, después de la ruptura las redes sociales pueden multiplicar al infinito el flagelo que, en tiempos analógicos, sólo se daba de manera fortuita: verla con otro. ¿Cómo expresar nuestra decepción cuando el sistema sólo nos ofrece la alternativa de un pulgar hacia arriba? Según un estudio de la revista Cyberpsychology, Behavior and Social Networking, el hombre promedio revisa una vez por semana el Facebook de sus ex parejas más significativas. Y con el fisgoneo aumenta la sensación de desdicha, al observar la vida ajena con mejores ojos que la propia.  Sigue leyendo

Etica de la calvicie

Pelos en la espalda, pero no en cabeza. La pésima distribución de la pelambre atenta contra la belleza masculina. ¿O no?

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Esa cabeza redonda y lisa como una bola de billar corona un cuerpo que parece abrigado con pulóver aun en el bochorno de un 15 de enero: acaso la más sarcástica de todas las injusticias que el tiempo comete contra nosotros sea la inequitativa distribución del pelo. Poco (o nada) donde debería haber, mucho donde no debería. Una ironía evolutiva confirma la gran burla darwiniana: por lo general, el que se queda calvo antes de los 40 tiene la espalda peluda de un orangután. Si los avances médicos prometen terminar con la calvicie en las páginas de deportes de los diarios y el peluquín sólo perdura como mascota mustia de los tangueros, las nuevas reglas de etiqueta capilar aportan consuelo para el hombre desplumado.  Sigue leyendo

Cuando tenga 164

Ahora que la adolescencia termina a los 35 años, la longevidad trae un nuevo problema: ¿cómo hacer para
no morirse de aburrimiento?

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Ese bebé que patalea, se queja en un gorjeo, exhibe su sonrisa desdentada y se hace pis encima muy probablemente llegue a ser un venerable anciano que patalee, se queje en un gorjeo, exhiba su sonrisa desdentada y… en fin. Los niños que nacen hoy serán los primeros de la Historia en tener una expectativa de vida de cien años y, según un informe de las Naciones Unidas, el hombre promedio ya está en condiciones de llegar entero a los 164. En su himno otoñal When I’m 64, Paul McCartney se preguntaba “¿quién podría pedir más que llegar a la vejez?”. Y si en pleno duelo electoral una propaganda radical se preguntaba: “¿Alguien quiere seguir con esto?”, la gerontología tendrá un desafío parecido, ya no al prolongar la carrera de la vida hasta alcanzar a una tortuga, sino: hacer que valga la penaSigue leyendo

Rayos y centellas

Más del 80% de las víctimas de rayos son hombres. ¿Temeridad? ¿Mayor vida al aire libre? Las razones del fenómeno.

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Majestuoso y valiente, el jefe de una tribu de irreductibles galos era respetado por sus hombres y temido por sus enemigos, pero también era muy supersticioso y sólo tenía un único miedo visceral: que el cielo se le cayera sobre la cabeza. Si Abraracurcix se consolaba repitiéndose que “eso no va a pasar mañana…”, la fría estadística aporta una razón legítima para la fobia: el 80 por ciento de las víctimas de rayos son hombres. No se habla de las varillas de una bicicleta sino de la “chispa eléctrica de gran intensidad que se produce por descarga entre dos nubes o entre una nube y la tierra”. La ciencia investiga pero no termina de descubrir los motivos del extrañísimo fenómeno. Y mientras médicos y físicos elucubran distintas teorías, los motivos estarían en la psicología masculina: una tendencia innata al peligro y la ilusión de ser más fuertes que la mismísima naturaleza.  Sigue leyendo

El llamado salvador

El celular sirve para conseguir chicas, pero también para zafar de ellas. Una aplicación nos permite huir de las malas citas.

// Por Nicolás Artusi

Sobre la mesa, una botella vacía queda como testigo púdico de la conversación que vaga errante, sin rumbo ni propósito. La cena (la cita, ¡la noche!) está perdida. “¿Cuándo se va a callar? ¿A quién le importan las maldades de su jefe?”. Una luz de esperanza en el viernes desangelado se enciende al recordar que, de regreso anticipado al calor doméstico, el porno gratuito acaso sea el mayor regalo que la tecnología dio a la vida del soltero. Hasta ahora. Si todos podemos caer en el traspié de una mala cita, la solución para el desastre vibra junto a la entrepierna. Bajate ésta: la aplicación Bad Date Rescue simula una llamada urgente, con una voz imperante que, en la emergencia, te empuja a salir corriendo. Hay una lágrima sobre el teléfono: ahí donde el celular sea a la vez símbolo de liberación y de dependencia, la excusa para el flojo actualiza un dilema masculino: ¿cómo nos volvimos tan pusilánimes?  Sigue leyendo

La guerra de los sexos en las redes sociales

Es fácil darse cuenta de que Google+ es para hombres y Pinterest para mujeres. ¿Pero qué pasa con Facebook y Twitter? Las mujeres son mayoría en ambas redes sociales y empiezan a ocupar lugares tradicionalmente masculinos, como los jueguitos: el 60% de los usuarios de los entretenimientos online de Zynga es femenino. Insólito: las mujeres mayores de 55 años juegan más que los hombres de entre 15 y 34. Todavía más vinculados al mundo del trabajo, los hombres son mayoritarios en LinkedIn, donde hay más de un 63 % de masculinos.

Paternidad irresponsable

En las vísperas del Día del Padre, dicen que tener un hijo es una oportunidad para madurar, pero hay quienes opinan lo contrario y reivindican las tardes de Playstation.

// Por Nicolás Artusi

Una leyenda familiar cuenta que el día que nació mi primo, en lo más cínico de la crispación post-parto, mi tía le dijo a mi tío: “Por fin vas a dejar de ser el pendejo de la casa”. Error. Si una educación higienista insiste en la idea de la “paternidad responsable”, el hombre no necesita de la llegada de una réplica en escala para renunciar a la soberbia, gozosa, vitalicia irresponsabilidad. ¿Acaso habrá que resignar las mañanas domingueras regaladas al TC 2000 por los lisérgicos elefantitos rosados de Baby TV? Se dice que, en los días posteriores al nacimiento, el hombre disfruta de una sensación de euforia que ninguna droga (¡ni siquiera una tarde completa de playstation!) puede proveer. Pero esa ketamina emocional dura apenas seis semanas. Es científico: después, todo se nivela. Mientras los médicos discuten si la depresión post-parto es extensiva a los varones, algunos padres primerizos se chocarán en el puerperio con el dolor de ya no ser los querubines de la casa y con la indiferencia cruel de madres, abuelas y tías: nadie va a correr detrás de sus berrinchesSigue leyendo