¿Qué clase de tipo sos?

La tipografía, un mundo de altas y bajas pasiones. ¿Por qué despierta tanto odio el uso de la Comic Sans? ¿Por qué Obama decidió usar la Gotham como distintivo gráfico? Desde que se popularizó el uso del procesador de textos, las tipografías dejaron de ser un fetiche de los diseñadores gráficos y se convirtieron en un fenómeno masivo.

// Por Nicolás Artusi

El autor más leído del mundo no es Stephen King, ni William Shakespeare, ni JK Rowling: es un tal Matthew Carter. Todos leímos algo de él: es el diseñador de Verdana, el tipo de letra omnipresente que Microsoft y Google eligieron para sus textos. Hijo de un legendario tipógrafo inglés, Carter puede jactarse de su ubicuidad: sus fuentes (además de Verdana, otras célebres como Georgia, Bell Centennial o Tahoma) vienen instaladas en todas las computadoras del mundo y aparecen, tal vez, en la mitad de la publicidad occidental. Es un auténtico best-seller. Si es cierto que una expresión popular como “la fuente de todo conocimiento” remite a la época de Gutenberg y le reconoce a los caracteres móviles la virtud de transmitir los saberes universales, hoy las fuentes dejaron de ser un fetiche de los diseñadores gráficos y se convirtieron en un fenómeno masivo. Desde que se popularizó el uso del procesador de textos, cualquiera puede elegir entre más de 100.000 tipos distintos y dotar a sus letras de una personalidad propia. Ahí donde sea imposible ignorar su poder, o el carácter que le imprimen a nuestras monografías universitarias o cartas de amor, ¿qué hace que una tipografía triunfe o fracase en su misión de decir tal o cual cosa?  Sigue leyendo