Río, luego existo

Cada sábado por la noche, casi treinta espectáculos de comedia toman los escenarios de Buenos Aires. El fenómeno que viene de Nueva York no para de crecer. ¡Arriba el telón!

El fenómeno del stand up

// Por Nicolás Artusi

“Tragedia más tiempo: ésa es la fórmula de la comedia”: con el cinismo de todo superado, el capocómico Lester (rostro entrañable de Alan Alda) devela el genoma de la gracia en una escena didáctica de Crímenes y pecados, la película más agria de Woody Allen. Sentado en el banco de una plaza de Nueva York, la ciudad que hizo del club de la comedia una institución social, el millonario Lester da cátedra de cafetín mientras su fracasado cuñado Cliff (el propio Woody) filma por encargo un documental sobre su vida. Crispado por la arrogancia, bufa y resopla detrás de cámara mientras anhela terminar su película sobre un filósofo existencialista: si es cierto que los hombres podemos encontrar redención en la risa ante cualquier tragedia, lo más importante es dominar con exactitud el timing, ya no sólo del chiste sino de la época. Sigue leyendo

La última invasión vikinga

Los libros, la música, el cine y el diseño que llegan desde el norte de Europa son superventas en todo el planeta. Por qué Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca provocan tanta fascinación entre los consumidores más sofisticados. Y a la vez resumen el cinismo de una época desesperanzada.

Desde Escandinavia para el mundo

// Por Nicolás Artusi

Con sus cuernos amenazantes, sus barbas rubias y sus botas de piel pisaron América quinientos años antes que Cristóbal Colón: si los vikingos se animaron a cruzar el Atlántico Norte cuando los barcos eran poco más que cáscaras de nueces, un milenio más tarde todavía se habla de una invasión escandinava. Como testigo mudo de la aventura, ahí está el monigote andrógino del cuadro El grito, del noruego Edvard Munch, que se subastó en mayo por 120 millones de dólares. Los países nórdicos se convirtieron en modelos de civilización para Occidente e inundaron el mundo con sus best-sellers (la saga Millennium, de Stieg Larsson, o los policiales de Jo Nesbø), sus fantasías de liberación sexual, sus teléfonos inteligentes, sus programas de televisión (los oscuros policiales Wallander y The Killing), sus ladrillitos Lego, sus músicos pop (de Miike Snow, Lykke Li y Little Dragon a Mamma Mía!, que exhuma las canciones de ABBA), sus ropas de H&M o sus muebles de IKEA. Sus licencias de 16 meses por maternidad para cualquier mujer que trabaje. Sus promesas de socialismo capitalista. O sus hazañas de ultramar: si hace cien años el noruego Roald Amundsen llegó primero al Polo Sur, hoy los descendientes de aquellos antiguos vikingos están otra vez listos para conquistar el planeta.  Sigue leyendo

Epifanía del domingo a la mañana

// Por Nicolás Artusi

La parábola proletaria, reescrita en clave de música pop: la fábula asalariada de Tony Manero tiene un final feliz con cada fiebre de sábado por la noche. Si el gran sueño americano se había vuelto una pesadilla para mediados de los ’70, la discoteca fue el refugio para el que sufría durante la semana la tiranía de un empleo mal pago o la incomprensión de la familia. Para Peter Shapiro, autor de La historia secreta del disco, una reparación histórica: aquella película seminal de 1977 fue “el artefacto disco más grande de todos los tiempos”, y su zona de inclusión (para nosotros, “el boliche”), escenario del último período de hedonismo desenfrenado, la combinación de logros políticos y sexo libre de consecuencias. Los 80 traerían el neoliberalismo, la cocaína y el sida, con su “sensación casi palpable de duelo y pánico”. Una vez superada la perversión de una puerta a veces infranqueable, más que espacio de consumo, una zona de producción cultural y social inédita: la pista es tan democrática como darwiniana, porque admite a cualquiera pero consagra ganador al que mejor baila o al que mejor besa.  Sigue leyendo

El destape ochentoso

La vuelta a la democracia marcó el inicio de una movida joven, under y muy rockera. Un repaso cultural por la década del destape, bajo la mirada atenta de uno de los ex editores más emblemáticos del suplemento Sí! de Clarín.

Qué quedó de la década del ’80

// Por Nicolás Artusi

“Alfonsín vaticinó meses muy difíciles”: en rigurosos blanco, gris y negro de esos que dejan los dedos manchados de tinta, el título principal del diario Clarín del viernes 12 de abril de 1985 augura presagios oscuros justo en la bisagra de la década. A la derecha, una viñeta anuncia, casi tímida en el contexto de las malas noticias (la caída de un avión en Salta y el secuestro del empresario Enrique Pescarmona): “Sí!, tal el nombre que lleva desde hoy un suplemento especial para los jóvenes que se editará todos los viernes”. En la tapa, un pelilargo Juan Carlos Baglietto posa con un frac a lo Gene Kelly y patenta el fenómeno de la “movida rosarina”. Unos días antes o unos días después, otros dos hechos construirían el encofrado que daría forma a la cultura joven argentina durante casi tres décadas: en plena devoción tanguera de padres y abuelos por Radio Rivadavia, inicia sus transmisiones la esperpéntica FM Rock & Pop; y abre sus puertas Cemento, el templo indiscutido del under. Sangre, sudor y lágrimas: si la primavera democrática airea los guardarropas al calorcito del “destape”, por primera vez en la historia una generación de jóvenes encuentra qué leer, qué escuchar, qué bailar, mientras una urgencia generacional empuja a tomar la calle: “Hay que salir del agujero interior”, arenga el grupo Virus: “Largar la piña en otra dirección”.   Sigue leyendo

Confesiones en la pista de baile

Siempre condenado al oprobio de los géneros musicales, el disco revive con un tributo que lo consagra como el salvavidas generacional para dos minorías perseguidas en los Estados Unidos de la década del ‘70: los gays y los negros. Si para sus detractores la música disco sólo fue el desfile de celebridades por Studio 54, la empalagosa música de los Bee Gees o el chico humilde de origen italiano de Fiebre de sábado por la noche, el libro La historia secreta del disco, de Peter Shapiro, descubre detrás de ese espectáculo de narcisismo, indulgencia y frivolidad una historia pocas veces contada: la del género nacido de la convergencia de las culturas marginales de los homosexuales, los afroamericanos y los inmigrantes latinos e italianos, en una época en la que el fracaso de la utopía hippie había dado lugar a la exclusión y la guerra de pandillas. El disco le dio un nuevo sentido a la idea de comunidad al promover la integración racial, sexual y de clase en la pista de baile, reuniendo a los excluidos alrededor de un lema: “Glamour entendido como acto de rebeldía”.

¡Para comérsela doblada!

Shumi Gauto: la locutora que dobla al inglés las producciones eróticas del canal Playboy. No digas “sí”, decí “oh, yeah”.

// Por Nicolás Artusi

“My wet crotch!”. Como “ahora me lo venís a decir” de Juan Perugia, “no hay problema” de Alf, o “lo sospeché desde un principio” del Chapulín Colorado, el latiguillo corona cada actuación y se dedica a la platea que espera el remate. “My wet crotch!”, repite ella, en inglés y en plan locutrola profesional, y en la pantalla la conejita acaba el sketch mientras se toca ahí (sí, ahí mismo), los labios dibujan en sincro las tres palabritas y el políglota entiende que habla de su húmeda entrepierna. Si la módica industria del porno criollo repasó los clásicos de la cultura pop para ofrecer sus títulos más ingeniosos (recordar Los pinjapiedras o Las tortugas pinjas), ahora el canal Playboy rueda en la Argentina para el exterior una versión hot de Amas de casa desesperadas, que podrá llamarse Housewives o Neighbourhood Rumours. En la ficción de ese country caliente, la castañita Eliza es la más casta de cuatro amigas pero. se está enamorando de Vivien, la vecina comehombres. Cuando espía por la ventana la asaltan unas irrefrenables ganas de tocarse y mientras la playmate argentina mueve la boca en la pantalla, la locutora Shumi Gauto (26) dobla al inglés sus parlamentos más sexcitantes (sí, el ya repetido “my wet crotch”). “No tengo que acabar: ésa fue mi primera pregunta para los productores”, confiesa Shumi, voz de la cinta que está calificada como softporn: sin penetraciones en primerísimo primer plano. Aclara ella: “No es triple X“. Sigue leyendo

Diez pasos para volver al estrellato

Un escándalo judicial, un romance inconveniente o, simplemente, un cuarto de hora que pasó. El morbo nos incita a saber todo sobre las celebridades caídas en desgracia y, mientras el E! True Hollywood Story se enfoque en el quebranto, otros apuestan por la resurección: con Jennifer López como ejemplo de la superstar que desapareció de las disquerías y se convirtió en carne (¡culo!) de talk-show,  Vanity Fair, la revista de famosos por excelencia, publicó un decálogo para las estrellas caídas en desgracia que quieren volver a estar en el candelero. Tomen nota.  Sigue leyendo