La era del “reconsumidor”

Reconsumidor

Snack

Este año se batirá un nuevo récord en Hollywood: está previsto que se estrenen 31 remakes o secuelas de películas que ya fueron supertanques. Vivimos en la era del “reconsumidor”: más que un afán por la novedad, el impulso contemporáneo de comprar lo mismo una y otra vez. El fenómeno se está estudiando en los departamentos de Marketing y Psicología de las universidades estadounidenses. La gente no consume lo mismo por mera pereza, falta de imaginación o temor a la desconocido: se trata de una pulsión casi infantil de querer repetir una experiencia placentera.

Música entre las góndolas

Andreas Gursky, 99 cent

Changuito en mano, la mirada perdida en la góndola, la cabeza dispersa y, en el segundo previo a que agarres ese paquete de Cerealitas, la duda existencial: “Uhhh, ¿dónde escuché esa canción?”. Si una ley no escrita del cine indica que la banda de sonido que funciona es aquella que no distrae de la acción, ¿qué escuchamos cuando vamos al supermercado?  Sigue leyendo

La era de los probadores digitales

Los próximos años del comercio minorista estarán enfocados en la “experiencia del cliente”. Según la cadena Nordstrom, que tiene 234 tiendas departamentales repartidas por los Estados Unidos, la tecnología va a ofrecer nuevas opciones para redefinir el acto de comprar. En un futuro cercano habrá probadores digitales, con simuladores que mostrarán a los clientes cómo queda la ropa sin tener que ponérsela (Intel ya desarrolló un “espejo inteligente” que muestra al comprador con sus nuevas prendas); impresoras 3D que permitirán replicar cualquier producto en el hogar; smartphones que compilarán todos los gustos de su dueño; celulares que serán registradoras móviles: desaparecerá la línea de cajas. Las tiendas seguirán abiertas, pero sólo como espacios para probar “sensorialmente” los artículos: el mayor volumen de ventas será a través de Internet porque ya no importará “dónde” se compre. Según Nordstrom, podrá ser en casa, en el auto o en el subte.

Sube la espumita: cerveza instantánea

Después del café soluble, la leche en polvo y el pollo en pastillas para las astronautas, llega la cerveza instantánea. La empresa Pat’s Backcountry Beverages, de Alaska, inventó un sistema para producir birra sólo con agregarle agua. El sistema es simple: una botella mezcladora y sobrecitos carbonatados que, al sumarles líquido y sacudir con energía, crean gaseosas o cervezas. Lo renovador del proceso es que no se trata de cerveza deshidratada: es una bebida elaborada casi sin agua, con un componente de alcohol y el sabor y el aroma de la cerveza. Los creadores de la ideota dicen que responden a una necesidad ecológica, al eliminar la necesidad de transportar envases de plástico o vidrio que, en su mayoría, contienen agua.

La guerra contra las gaseosas

Nueva York se va a convertir en la primera ciudad en prohibir los vasos XL de gaseosas y los detractores de la medida dicen que parece una idea propia de un estado totalitario. El alcalde Michael Bloomberg y el Comité de Salud lanzaron la propuesta de prohibir los vasos que tengan más de 0,5 litro (16 onzas), como una medida contra la obesidad. Se descuenta que el proyecto se aprobará el próximo 13 de septiembre pero en las plazas se organizan manifestaciones en contra de la medida. La dieta abundante en grasas, azúcares y calorías, propia de los países occidentales, está provocando un “desastre de salud pública”. En EE.UU., donde la obesidad es un mal endémico, ya se exige a los restaurantes indicar en sus menúes la cantidad de calorías de cada plato. Para los defensores de las “libertades individuales”, en un corto plazo habrá campañas contra el consumo de gaseosas tan agresivas como las que buscan prohibir el tabaco.

El muñeco maldito

Ken, el novio de Barbie, cumplió 50 años y no muestra ni un signo de la mediana edad. Tampoco, hay que decirlo, demasiada virilidad.

// Por Nicolás Artusi

En abierto desafío a la crisis de la mediana edad, llega a la madurez con las facciones intocadas: ni una arruga surca el rostro siempre bronceado, ni un amago de calvicie ralea su cabellera siempre frondosa. Acaso demasiado esbelto para la estampa clásica de un hombre saludable, Ken, el eterno consorte de la muñeca Barbie, cumple cincuenta años y, si a ella se la criticó por la rotunda protuberancia de sus pechos plásticos o la inhumana circunferencia de la cintura, en él se hace más palpable la ausencia; lo liso es sinónimo de lo perfecto pero el muñecote se muestra sin relieves justo ahí donde los hombres nos exigimos la virtud de un amante superdotado: en la entrepierna.

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Más nacional que la bandera

Hay sólo dos países donde una gaseosa local vende más que Coca-Cola; Perú es uno. Un antropólogo analiza  el éxito de Inca Kola, creada en Lima en 1935.

// Por Nicolás Artusi

Y un día, Perú se convirtió en Suecia. Fue cuando los rojos y el blanco del pabellón patrio imaginado por el prócer panregional José de San Martín mutaron en los nórdicos azules y amarillos: los colores de Inca Kola. Si es cierto que el recoleto Jorge Luis Borges se empalagó con el dulzor de la “inverosímil gaseosa” para soportar los rigores físicos de su ascensión a Machu Picchu (como reseña Esteban Peicovich en su libro El palabrista), los jóvenes que buscan la epifanía en el misterio inca traen como souvenir la remera de una bebida, estampada con el logo de reminiscencias prehispánicas. En reemplazo de los íconos nacionales tradicionales, y con un slogan histórico que refuerza los lazos con un sentir patrio (“la bebida del sabor nacional”), Inca Kola se propone como un heroico foco de autodeterminación en el imperio de la onda dinámica: Perú es uno de los dos países del mundo donde una gaseosa nacional vende más que Coca-Cola. El otro es Escocia. Y aunque el día en que la multinacional yanqui compró parte de la empresa andina el sentimiento popular fuera de decepción ante el sometimiento (¡la traición!) frente a la potencia extranjera, sus colores azules y amarillos siguen siendo una reversión abyecta de la bandera del Perú.  Sigue leyendo