El oasis personal de un disco grabado en el desierto

floatingdesert

SAM SHEPHERD, FLOATING POINTS.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Visto desde el cielo, el desierto del Mojave es un desierto como cualquier otro: kilómetros y kilómetros y kilómetros de rocas, yucas y arena, sin oasis ni remansos (acaso la principal diferencia con cualquier otro desierto es que desde el avión se divisa un pequeño brillante perdido en el polvo que crece de tamaño a medida que uno se acerca al aeropuerto de Las Vegas). Si hubiera que buscarle un sonido al desierto, ¿ese sonido sería el de los fardos secos que vuelan sin orden ni concierto? ¿O el del viento que sopla sin paredes que lo frenen? Tal vez ésas hayan sido las preguntas que se hizo la banda inglesa Floating Points cuando se instaló durante una semana en el Mojave para grabar el disco más raro y ambiental de la temporada: Reflections – Mojave Desert, que acaba de publicarse, con media hora de música hecha en el desierto. Sigue leyendo

Anuncios

Periodismo en cómic: cuando los límites se desdibujan

Oscuridades programadas

OSCURIDADES PROGRAMADAS.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

¿Es posible informar sobre la vida de alguien sin intervenir en ella? La pregunta martillea en la cabeza de todos los que alguna vez practicamos el periodismo (en mi caso, cuando puse en tapa del diario más vendido del país a un adolescente de la primera generación que nació con VIH o cuando entrevisté para la televisión a un sobreviviente de una tragedia que abría sus heridas como nunca antes). Una posible respuesta genera nuevas preguntas: “Hay reglas periodísticas que son de sentido común: no mentir, ser independiente, minimizar los perjuicios. Pero, a partir de ahí, los límites se desdibujan”. El mejor manual de ética periodística no fue publicado por una universidad ni por un medio prestigioso: es un cómic. Recién editada en la Argentina, la historieta Oscuridades programadas es una crónica dibujada desde Turquía, Siria e Irak que ilustra una postal actual: la guerra en Medio Oriente, sus consecuencias en la población y los dilemas de los corresponsales, siempre ansiosos por ofrecer respuestas aunque a ellos les surjan más preguntas. ¿Qué es el periodismo? ¿Cómo se propagan las noticias? ¿Cuándo se confunden la memoria y la verdad?  Sigue leyendo

El triste caso de la ciudad que perdió su alma

Nueva York, gentrificación

NUEVA YORK.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

El cartel de obra es contundente: “45 pisos, 14.000 metros cuadrados, 522 habitaciones”. Ahí donde había un antiquísimo mercado de flores pronto se construirá un hotel, otro más: en la novedad arquitectónica, el canto del cisne de una ciudad que está desapareciendo. Al momento de escribir estas palabras, es el último post que leo en el incendiario blog Vanishing New York, que allá acaba de salir publicado en versión impresa: con el subtítulo “el libro de los lamentos, una amarga mirada nostálgica a una ciudad en el proceso de extinguirse”, es el trabajo del escritor neoyorquino Jeremiah Moss, que lleva diez años documentando la vertiginosa transformación de la ciudad más admirada del mundo: desde Harlem hasta Williamsburg y desde el Lower East Side hasta Chelsea, donde el mercado de flores entregará su sitio a un hotel de 522 habitaciones, la agonía de los comercios de barrio, las casas tradicionales y las confiterías antiguas a manos de “boutiques sin alma, torres de lujo y cadenas suburbanas”.  Sigue leyendo

Detrás de las noticias: el popstar más informado del mundo

Declan McKenna

DECLAN MCKENNA.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Escuché que vendiste el Amazonas/ para demostrar que el país del que venís/ es donde todo el mundo debería querer estar”: éstas son las primeras líneas de Brazil, el hit más insólito de la temporada. Fue compuesto durante un recreo de la secundaria hace tres años, cuando un quinceañero inglés se indignaba con las noticias previas al Mundial: si en la adolescencia una inquietud hormonal dicta letras de amores no correspondidos, a él se le ocurrió escribir sobre los negociados de la FIFA que manchan la pelota (“quiero jugar al hermoso juego mientras estoy en Brasil”, exige). Ahora con dieciocho, Declan McKenna es un popstar con postura, que no es lo mismo que un popstar en pose: con sus cincuenta kilos enfundados en overoles XL, las uñas pintadas de negro, los ojos delineados con maquillaje y las zapatillas de lona gastadísimas, canta sobre la corrupción en el fútbol, la brutalidad policial, el desprecio a las minorías sexuales y los mandatos de la religión.  Sigue leyendo

El muerto que vos matás goza de buena salud

JP Cuenca

J.P. CUENCA.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Un sábado de abril de 2011, a João Paulo Cuenca le avisaron que estaba muerto. En realidad, que llevaba muerto tres años, desde aquel día de 2008 en que un cadáver fue identificado por la Policía de Río de Janeiro con su partida de nacimiento. Por suerte para él, Cuenca es escritor y más temprano que tarde alguien le dijo que con esa historia debería escribir un libro. Y así empieza la alucinante novela Descubrí que estaba muerto, recién publicada en la Argentina: prologada con una frase del explorador portugués Brás Cubas (“la franqueza es la primera virtud de un difunto”), es una investigación kafkiana para explicar el entuerto burocrático y, a la vez, un descenso al Hades carioca: como en Vértigo, el clásico de Hitchcock, un hombre común es sometido a circunstancias extraordinarias y en el proceso se enreda en una espiral de locura y de muerte. Es oportuno recordar que el título de la novela en que se basó aquella película era De entre los muertos: entonces y ahora, lo que empieza como una intriga policial termina como una fábula existencialista.  Sigue leyendo

Ella, él y él: los tres lados de un triángulo

I Love Dick

“I LOVE DICK”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Querido Dick, toda carta es una carta de amor”. En letras blancas sobre un fondo rojo, la pantalla muestra las palabras de Chris, una directora de cine experimental que está casada con Sylvère, un escritor bloqueado. Los dos son los típicos neoyorquinos intelectuales que conocimos en las películas de Woody Allen, que escuchan rarezas como bossa nova klezmer y que se mudan al desierto texano para hacer una beca artística. Y Dick, ¿qué decir de Dick? Con el porte gatuno de Kevin Bacon, Dick es un escultor que los alberga entre los fardos, un cowboy lacónico que activa la vida sexual de la pareja porque ella y él, Chris y Sylvère, se fascinan por igual. Como una Rashomon erótica y epistolar, la mejor comedia de la temporada explora los tres lados de un triángulo: con las razones de ella, de él y del otro, I Love Dick, que se estrenó en Amazon Prime, es revulsiva ya desde el título porque “Dick” es el diminutivo cariñoso para alguien que se llama Richard pero también es una manera de referirse al miembro sexual masculino con idéntico cariño.  Sigue leyendo

La conquista de la casa como un método de superación personal

Conquistá tu casa

“CONQUISTA TU CASA”, DE MARIA TORTORA.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Los mandatos de la nueva literatura de autoayuda ya no proponen “cómo ganar amigos e influir a las personas” o “piense y hágase rico”. Ahora, con la sugerencia de “liberate de esos viejos adornos que ya no te dan placer”, se exige: “Tirá a la basura las convenciones y los prejuicios”. Estamos en la época de la decoración de superación personal. Y la publicación del libro Conquistá tu casa es un pequeño fenómeno: con la promesa de cambiar para siempre la manera de decorar, habitar y disfrutar del hogar, tiene la fórmula editorial de un juego participativo en el que al lector se lo invita a despojarse de cachivaches o a darle a sus objetos fetiche el lugar que se merecen ya no para lograr una casa decorada para una revista sino para conseguir algo más importante: la mejor versión de uno mismo.  Sigue leyendo

El Hombre Araña contra un archienemigo con acné

SpiderMan, bully

SPIDER-MAN, “AMIGOS EN LA RED”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Yo me licencié en ciencias y en recibir abusos”: embutido en su traje de neoprene azul y rojo y colgado de una telaraña enganchada en lo alto de un rascacielos, el Hombre Araña lleva consuelo a un adolescente atormentado porque no le gustan los deportes y se le dan bien las matemáticas. “Cuando tenía tu edad me acosaban constantemente y nunca se acabó del todo…”, dice el superhéroe. Y si desde esta semana se lo puede ver en el cine luchando contra El Buitre, en las historietas enfrenta al mayor archivillano de la época: el bullying. Junto con el estreno de la película se publica una nueva serie de cómics donde Spider-Man y también Los Vengadores, el dream-team integrado por Thor, el Capitán América, Ojo de Halcón y Viuda Negra, entre otros, declaran la guerra a otra clase de villanos, menos poderosos que Loki o Ultrón pero más dañinos por su persistencia: los abusones escolares.  Sigue leyendo

El café como remedio para la angustia existencial

Mircea Cartarescu

MIRCEA CARTARESCU.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Empecé a sentir, simplemente, entusiasmo. Un entusiasmo sin motivo, una felicidad sin causa externa”, confiesa el escritor extrañado aunque sí tiene una razón: el café instantáneo, un veneno oscuro que se le volvía una provocación total: “Me sentía enamorado después de cada vaso de Nescafé, enamorado de nadie, como si fuera posible el amor puro, fuera de los cuerpos, sin necesitarlos”. Con el paladar invadido por una química enigmática, el escritor se siente en pleno uso de sus facultades. Y no es sólo por eso que a mí, que empecé mi primer libro con una frase escandalosa (“soy un drogadicto” porque tomo diez cafés por día), me resulte una sorpresa fabulosa la publicación de El ojo castaño de nuestro amor, el libro de memorias del rumano Mircea Cărtărescu, el escritor que todos los años amaga con ser el primero de su país en recibir el Nobel de Literatura, que toma quince cafés por día como bálsamo contra la tristeza y que, entre añoranzas de una isla perdida en el Danubio o un rarísimo hallazgo en las páginas de Lolita, combina humor y angustia existencial.  Sigue leyendo

La banda de sonido de una ciudad que ya no existe

Max Kansas City

MAX’S KANSAS CITY, EN NUEVA YORK.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Hubo una vez una ciudad que siempre amé a pesar de que no pude, y nunca podré, visitarla. No queda en un lugar sino en un tiempo: la Nueva York de los setenta es una de esas ciudades-mito en las que sueño que despierto cada vez que me duermo. ¿Cómo habrá sido el primer encuentro americano de David Bowie con Iggy Pop y Lou Reed? ¿Cómo habrá sonado el último concierto de la Velvet Underground? Los dos hechos, pequeños para la historia de la humanidad pero enormes para el adolescente fácilmente impresionable que fui alguna vez, sucedieron en el mismo lugar: Max’s Kansas City, un antro del barrio Grammercy Park que fue la sede social de la contracultura neoyorquina de toda una época. Por eso, la flamante reedición del disco Max’s Kansas City 1976, con abundantes rarezas y bonus tracks, es un acontecimiento musical y emotivo: son cuarenta canciones que rinden tributo a una Babilonia desaparecida.  Sigue leyendo