Atlas, la otra pasión

Un destino de peregrinación digital para el aventurero con ansias de viaje.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

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ATLAS OBSCURA

Ciudades en miniatura, iglesias construidas con huesos, pagodas movedizas, cráteres de lava, jardines con flores de vidrio, casas de papel, bibliotecas con libros encuadernados en piel humana. ¿Estás planificando tus próximas vacaciones? Ahí donde viajar parece haberse convertido en un nuevo derecho humano, y la diferencia entre el turista y el viajero es que aquel se desplaza esperando encontrar lo que ya sabe y éste se entrega a lo desconocido, el monumental sitio Atlas Obscura celebra los destinos menos famosos del mundo: en Moscú, una ciudad liliputiense levantada para un aniversario de la Revolución Bolchevique que replica cada detalle de la capital rusa como era en 1977 y en Faro, Portugal, una capilla católica con cimientos óseos y cráneos humanos como motivos decorativos. Destino de peregrinación digital para el aventurero con ansias de viaje, el Atlas Obscura acaba de convertirse en un librazo de quinientas páginas con un subtítulo atrapante (Guía del explorador de las maravillas ocultas del mundo) y, en su infatigable pasión por el movimiento, expresa una ambición de la época: el viaje como rito de iniciación.  Sigue leyendo

La mujer invisible

El thriller doméstico de Fiona Barton ubica el suspenso en los límites del dormitorio.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

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“Querido lector: me he pasado mucho tiempo observando a la gente”. El libro empieza con una aclaración que es casi una excusa: la periodista judicial inglesa Fiona Barton explica por qué eligió como protagonista de su primera novela a una mujer invisible. Silenciosa y resignada, es la que aparece detrás de su marido en las escaleras de un juzgado mientras él ofrece testimonio y repite que todo es una campaña en su contra, que él es inocente. En La viuda, un best seller que fue publicado en más de treinta países y pronto se convertirá en una serie de televisión, Barton pone el ojo sobre Jean Taylor, la abnegada esposa de un hombre acusado de haber secuestrado a una nena. Pero si él hubiera hecho algo horrible ella lo sabría. ¿O no? Si los límites del apoyo conyugal incondicional fue el tema de la sensacional serie The Good Wife, que terminó este año con una esposa triunfante ante los desaguisados de su marido, ahora La viuda confirma un nuevo fenómeno editorial: el domestic thriller, que ubica el suspenso en los límites del dormitorio.  Sigue leyendo

El ser y la nada

Seinfeld: resortes secretos de la sitcom más extraordinaria de todos los tiempos.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Seinfeldia

Una serie sobre nada que cambió todo: éste es legado de Seinfeld, el programa de humor redondo. Una fría noche de noviembre de 1988, Jerry Seinfeld fue con Larry David a un mercadito coreano en la zona alta de Nueva York. Los dos salían de presentar sus monólogos en un club de comedia y Jerry necesitaba de Larry un consejo vital para la que podría ser la mayor oportunidad de su carrera: una serie propia de televisión. Si el mayor talento de los dos amigos era convertir los episodios más triviales de la vida cotidiana en gemas de comicidad filosófica, pronto empezaron a divagar sobre los productos expuestos en las góndolas: “¿Por qué la gelatina coreana tiene forma de gelatina y no, quizá, de espuma o de aerosol?”, se preguntó Jerry, y Larry respondió con la visión de una epifanía: “Ésa es la clase de discusión que no se ve en televisión”.  Sigue leyendo

Ni el giro del final

En tiempos del spoiler, la autora de la novela “La chica del tren” pide guardar el secreto.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Girl on the Train

“Guarda el final en secreto. Y si no puedes contenerte… comparte tu experiencia en…”: un código QR, uno de esos tetris de cuadraditos en blanco y negro que almacenan datos. En la última página del libro, una apelación al secreto y una vía de escape para el lector con ansiedad oral: el QR lo conducirá a un sitio de Internet donde intercambiará teorías y especulaciones sobre el destino de Rachel, la descarrilada protagonista de La chica del tren, la novela de suspenso que fue best seller en todo el mundo y que ahora se publica en la Argentina. A principios de los 60, antes de cada proyección de Psicosis, Alfred Hitchcock imploraba a los espectadores desde la pantalla que no revelaran a nadie el sorpresivo final de la película (“¡pero entonces, Norman Bates es…!”). Cincuenta años más tarde se mantiene el mismo código de silencio: el spoiler (una derivación del verbo inglés to spoil, “estropear”), esa reprochable costumbre de develar el final de las historias, se convirtió en síntoma de época. En una publicidad, un señor mayor se queja porque el televisor del vecino está tan fuerte que “me espoilea la serie” y en la literatura de suspenso se pide que el desenlace sólo se discuta entre los iniciados que acabaron con la lectura: ¿el asesino es el mayordomo?  Sigue leyendo

Ácido sulfúrico

La película “Vicio propio” delata la proeza casi imposible de adaptar una novela de Thomas Pynchon.

Vicio propio

Cine & literatura

“Localización, Seguimiento, Detección”: como en toda novela negra, el detective trabaja en una oficina miserable con una puerta de cristal y, estampado sobre el vidrio, un rótulo que resume el espíritu de la época en tres letras capitales: “LSD”. Debajo de ellas, el dibujo de un gran ojo inyectado en sangre con los colores psicodélicos del momento, el verde y el magenta, y un mito urbano: se supo de incontables clientes potenciales que se pasaron la tarde contemplando ese laberinto ocular, a veces olvidándose el motivo de la visita. Si en los policiales del año del jopo el detective normalizaba la apariencia con kilos de gomina, acá revolea la melena enrulada y a menudo debe aguantar que se refieran a él como “el hippie”. Los Angeles, 1970: mientras la costa del amor libre no se puede despertar de la pesadilla del clan Manson y la vida se percibe algo distorsionada por efecto del ácido, el detective Doc Sportello labra el acta de defunción del sueño contracultural. En Vicio propio, la más vertiginosa de todas las novelas de Thomas Pynchon y la más psicodélica de todas las películas de Paul Thomas Anderson, la luz del buen karma empieza a apagarse.  Sigue leyendo

Fantasmas de Nueva York

Entrar a un bar en Manhattan en una noche muy fría y encontrarse con una leyenda del jazz.

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Souvenir: recuerdos de Nueva York

Es la última nevada fuerte de la temporada y, en esa callecita del Greenwich Village, muchos fantasmas se esconden debajo del manto blanco: poetas, revolucionarios, pintores o diletantes de todo pelaje. En el folklore barrial, se dice que el barcito de media cuadra es el único lugar donde perduran las leyendas vivientes. Sin pretensiones de ninguna clase, el sótano refugia a los que soportan las estrecheces con tal de apurar un trago o escuchar jazz del bueno (la módica mitología popular cuenta de cucarachas que exploran las cabelleras de los clientes más hirsutos y de ratones audaces que corretean entre los zapatos, pero eso no pude comprobarlo). Al calor del 55 Bar, los fantasmas helados se convierten en parroquianos y el turista típico exorciza los espectros del consumismo maníaco: acá abajo sólo se ofrece música en vivo y alcohol en hectolitros, sin comida-fusión, remeras de memorabilia ni souvenirs baratitos, una rebelión silenciosa en la ciudad a la que no importa ir sino haber ido. 
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Nicolás Artusi, periodista

Artusi, por Rilo

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Ciervo, blancoEs periodista y sommelier de café (dato íntimo: tiene un álbum de fotos donde guarda las etiquetas de todas las variedades que probó. En fin). Además, conduce los programas Su atención por favor (lunes a viernes de 21 a 23) y Brunch (domingos de 11 a 13) en Metro 95.1, escribe en el diario La Nación y en las revistas Brando, Le Monde Diplomatique, El Planeta Urbano, Guía Oleo y Joy, entre otras. Fue editor del Suplemento Sí! de Clarín y VJ de MTV para toda Latinoamérica, trabajos gracias a los cuales pudo compartir una velada con Verónica Castro e Ivana Trump y ganarse de enemigo a Robert Smith. Pero hay más: fanático de Frank Sinatra, colecciona libros, discos y películas sobre Alfred Hitchcock, corre vocacionalmente, cuando duerme sueña que se despierta en Nueva York y sobrevivió a dos huracanes.

@sommelierdecafe

nicolas@sommelierdecafe.com

Tres cosas que aprendí (*)

iPad metegol

(*) Leyendo el último número de la revista New York.

1. David Schwimmer, más conocido como el tontolón Ross de Friends, demolió un edificio tradicional del East Village para hacerse una casita y ahora es vecino no grato en toda la isla de Manhattan. Manos anónimas le pintaron el frente con la leyenda “ROSS IS NOT COOL“.

2. En 1955, tres semanas antes de la publicación de Lolita, la escritora Dorothy Parker, amiga y contendiente de Nabokov, publicó un cuento titulado… Lolita.

3. Ya sé qué le voy a pedir a Papá Noel: el iPad-to-foosball-table, la mesa con patitas y manijas para convertir la tableta en un… metegol. Cuesta 100 dólares y se vende en las jugueterías más enteradas.

Dime cómo es tu escritorio y te diré quién eres

Escritorio

SnackTrabajar o estudiar en una mesa limpia y ordenada nos impulsa a comer sano, nos vuelve más generosos y nos empuja a comportarnos de manera más convencional. Pero una mesa desordenada también ofrece interesantes ventajas, ya que estimula el pensamiento creativo y la generación de nuevas ideas. 

Es la conclusión a la que llegaron Kathleen Vohs y sus colegas de la Universidad de Minnesota, según un artículo publicado en la revista Psychological Science. Sus estudios indagan sobre el orden y el desorden, y cómo afectan al comportamiento. Y podrían extrapolarse a otros escenarios, como el coche, el dormitorio o incluso los espacios públicos de una ciudad. ¿Querés saber cómo son las personas según su escritorio?  Sigue leyendo