El gran sueño americano se despierta en la India

Archie

VERONICA, ARCHIE Y BETTY.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Una llamarada debajo del turbante: el pelirrojo más famoso de los Estados Unidos se hace indio. Icono absoluto de la americanidad, en tanto ese concepto vago todavía suponga una campechanía bien intencionada a lo James Stewart o Tom Hanks, Archie sufrirá el trauma de la mudanza: después de toda una vida en la apacible Riverdale, se instala en la populosa Bombay. Los medios informan que las empresas Archie Comics y Graphic India están desarrollando una película con actores de carne y hueso que recrearán las aventuras de Archie y sus amigos, Betty, Veronica, Kevin y Torombolo. Pero, más allá de la previsible posibilidad de que los personajes canten y bailen como en todas las películas filmadas en la India, el proyecto ilustra un fenómeno de época: la transnacionalización de los contenidos culturales. 

Archie era la historieta Donald Trump, puro Estados Unidos”, escribió el crítico español Álvaro Pons: “Es el cómic generacional estadounidense. Un costumbrismo difícil de trasladar a otra cultura. La comedia juvenil de los 50, con secundaria, bromas de mal gusto y fraternidades”. Con más de mil largometrajes por año, Bollywood es la mayor industria cinematográfica de la India, un activo estratégico de su país en la guerra por el soft power: sus comedias o dramitas musicales se exhiben en toda Asia, aun en aquellos países que restringen los estrenos extranjeros (como China, Corea del Norte o Arabia Saudita). En su adaptación de Archie, la saga de historietas creada en 1939 con el objetivo de divulgar los valores que se esperaban del joven estadounidense promedio, la poderosa maquinaria india adaptará para la mitad oriental del planeta esos atributos que resumían la esencia del american way of life: ética del trabajo, movilidad social, individualismo practicante y optimismo infatigable. Si es cierto que las potencias del siglo XXI serán asiáticas, es lógico que busquen inspiración en las potencias del siglo pasado.

Pero a casi ochenta años de su nacimiento, Archie se actualizó según los protocolos de la modernidad. En la televisión, la serie Riverdale, que aquí se ve en el canal Warner, es una cruza de Twin Peaks y Veronica Mars, con deportistas populares, porristas divinas y bailes de promoción (la quintaesencia de la juventud norteamericana) aunque también relaciones incestuosas, tríos sexuales y crímenes sin resolver. Y además, Kevin Keller, uno de sus personajes más emblemáticos, se casa: ya no con el arquetipo de la “chica de al lado”, la rubia Betty Cooper, ni con la sofisticada Veronica Lodge sino con Clay Walker, un terapeuta físico afroamericano.

Riverdale, Archie y la pandilla se ubican en una escuela preparatoria y corríamos el riesgo, a menos de que reflejáramos lo que sucedía con los chicos actuales en el mundo real, de volvernos irrelevantes”, dijo Jonathan Goldwater, hijo del creador de Archie. Tal vez suponga un cambio de época también para Bollywood: si aspira a importar del Medio Oeste norteamericano el viejo aprecio por las cosas buenas, sencillas y moderadas, acaso celebre que sus personajes se casen con quién les dé la gana en un país donde los padres arreglan las bodas de sus hijos desde hace mil años.

Publicado en La Nación

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