Los secretos del lettering, un tipo de arte

Lettering, café

“LOS BUENOS DIAS EMPIEZAN CON CAFE”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

PILSEN BURGER & UNA PINTA DE 500 CC. Sobre la pizarra negra, las letras blancas despliegan todos sus rulos y firuletes: más que información al parroquiano brindan un tipo de arte. Vivimos rodeados de letras pero en los últimos tiempos la grafía manual se impuso en el imperio de la imprenta: el lettering es un fenómeno de época que acompaña el de las hamburgueserías gourmet y las cervecerías artesanales y que expresa una estetización de la vida cotidiana. Hasta la carnicería de barrio o la más anónima de las peluquerías tiene un letrero único: ahí donde un cartel estaba compuesto en una abúlica Arial o en una demoníaca Comic Sans hoy se dibujan las palabras a mano, casi como una rebelión analógica ante la hegemonía de lo digital. Por eso es revelador el libro Los grandes secretos del lettering, recién publicado en la Argentina, que documenta los pasos de un proceso creativo: dibujar letras, desde el boceto al arte final, para contar una historia. 

“El trabajo del diseñador de lettering consiste en representar una palabra o secuencia de palabras para una aplicación determinada con el objetivo de transmitir un mensaje o atributo”, explica la autora Martina Flor, una diseñadora e ilustradora argentina que fundó su propio estudio en Berlín y que desparramó vocales y consonantes por toda Europa: “Las letras concretas se emplean únicamente para el destino particular para el que fueron creadas y cada una se diseña desde cero”. En el cartel de la cervecería, las palabras pilsen, burger o pinta, así como el número 500, serán tan singulares como todo lo que se dibuje a mano y así el lettering se distingue de la tipografía, que es el sistema modular de caracteres armónicos entre sí, y de la caligrafía, que es el arte de la bella escritura. En tiempos de impersonalidad y homogeneización, el lettering es una expresión de individualidad.

¿Los caracteres nos resultan simpáticos o ariscos? ¿Emanan suavidad o dureza? ¿Los remates son cuadrados o redondeados? En Los grandes secretos del lettering el lector desprevenido aprende que las letras, a simple vista tan comunes, esconden sistemas complejos que pasan inadvertidos al ojo sin entrenar: tienen remates, astas, barras, arcos, hombros, piernas, ojos, serifas y un sinfín de detalles técnicos que hacen a la armonía o el caos a la hora de comprender. Con sus ornamentos y florituras, o el minimalismo ascético de una letra de palo seco inspirada en la tipografía Helvética, las mayúsculas y las minúsculas se conjugan en pequeñas obras de arte. Y aunque uno jamás se dedique a dibujar el ascendente de una b ni el descendente de una y, este libro adiestra la mirada: el ojo tipográfico aprecia el conjunto pero se detiene en el detalle.

Singularidad, artesanía, tradición o calidad: el lettering expresa algunos de estos valores. Si desde siempre la humanidad sintió la necesidad de representar gráficamente el lenguaje, y ahora la tecnología permite que uno tenga una imprenta en su escritorio, no es raro que resucite el gusto por la tipografía artesanal. Aunque parezcan similares, hay un mundo de diferencias entre una p y una q: sólo hay que saber mirar.

Publicado en La Nación

 

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