La verdadera historia de Mr. y Mr. Claus

Santas Husband

“SANTA’S HUSBAND”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

La Navidad pasada, el shopping The Mall of America, en las afueras de Minneapolis, tuvo una idea revolucionaria: contratar a un hombre negro para hacer de Papá Noel. A las pocas horas de pegarse la barba blanca y calzarse el gorro rojo, las redes sociales se inundaron de odio racial. ¿Por qué Papá Noel, una figura pagana que sufrió múltiples reversiones, no podría ser negro? El escándalo llegó hasta los pulgares del guionista televisivo Daniel Kibblesmith, que escribió en Twitter: “Mi esposa y yo decidimos que nuestros futuros hijos sólo conocerán a Black Santa. Y si ven a uno blanco les diremos: ‘Es su esposo’”. La réplica se volvió viral y un año después, para esta Navidad, llega a las librerías Santa’s Husband, su conmovedor libro para niños que muestra la vida cotidiana de un Papá Noel negro… y su marido blanco.

“Santa y su esposo viven juntos en el Polo Norte, en lo más alto del mundo. Ellos adoran abrigarse uno al otro durante los inviernos, ¡pero cada año parece calentarse más!”: así empieza esta fábula ilustrada para chicos de jardín de infantes, que plantea temas como el matrimonio igualitario, el calentamiento global y hasta las restricciones alimentarias (el reno Rudolph sólo puede comer algunos alimentos: acaso sea celíaco). En la parábola se escribe un fenómeno de época: si en los textos infantiles con los que crecimos nosotros se licuaban las diferencias ahora se distingue lo distinto. El libro, que se anuncia como “la verdadera historia de Mr. y Mr. Claus”, ofrece una mirada alternativa al mito occidental y cristiano, donde Papá Noel sólo se presenta rubión, robusto y fanático de la Coca-Cola (hasta 1931, era un elfo flacucho de traje verde pero entonces el artista sueco Haddon Sundblom, contratado por el Departamento Creativo de Coca-Cola, construyó el mito navideño más perdurable al dibujar a un gordo bonachón que apenas debía cumplir con un par de requisitos: que tomara gaseosa y vistiera los colores de la marca).

Las tradiciones, como las costumbres, son maleables: lo que ayer se consideraba inadmisible hoy es natural, y así. “Tal vez seas una pareja sin chicos que tiene estas ideas y que piensa que el libro es encantador y divertido o tal vez seas un padre reciente que quiere introducir una nueva clase de tradición navideña en tu hogar”, explica Kibblesmith, que es guionista del programa nocturno Late Show With Stephen Colbert: defensor público de aquel Papá Noel negro del shopping, él mismo se convirtió en blanco de ataques: “¡Basta de reescribir la historia!”, se indignó alguien en Internet, otro lo amenazó de muerte y uno más dijo: “¿Qué sigue? ¿Un conejo de Pascuas travesti musulmán?”. Para la pregunta retórica Kibblesmith tiene una respuesta breve: “Quizás. ¡Seguramente!”.

“El marido de Santa lo ayuda con todo el trabajo duro que hace posible la Navidad…”, sigue el libro y el lector puede ver a dos viejitos, uno negro y otro blanco, envolviendo regalos, cuidando a los renos y alistándose para visitar millones de chimeneas diferentes. El deseo para esta Nochebuena es inequívoco: que haya lugar para cada uno en la mesa. Y feliz Navidad.

Publicado en La Nación

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