La película más cruda del año y una pregunta: ¿somos lo que comemos?

Raw

“RAW”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Dijo la crítica: “Un festival de vómitos”. La película más revulsiva de la temporada cuenta la fábula de una estudiante vegetariana de veterinaria que, en su primer día de universidad y como rito de iniciación, es obligada a comer carne animal y eso la transforma en… caníbal. La náusea es casi inevitable: la película franco-belga Raw (Grave, en su título original; Crudo, en español) fue celebrada en los festivales de Cannes y Toronto pero sus crudísimas escenas impidieron el estreno comercial en casi todos los países después de que algunos espectadores se desmayaran durante su proyección. Acá ya se exhibe en Netflix y, aunque no se aconseje verla durante la cena (ni tomando vino: la analogía con la sangre haría del acto algo intolerable), es valiosa como testimonio de época: vivimos en una era en que la comida despierta reflexiones ontológicas cada vez que nos preguntamos si es cierto que somos lo que comemos.  Sigue leyendo

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Un inventario de objetos imposibles que sólo existen en los libros

Cafetera Carelman

LA CAFETERA DE JACQUES CARELMAN.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

El pianocktail es un instrumento musical capaz de preparar cócteles a tono con la melodía que tocan sus teclas. El GPS sentimental es un aparato que ordena con voz nasal en qué momento hay que abandonar a la pareja o cuando hay que conseguirse un amante. El nictógrafo es un sofisticado sistema de cartones con agujeritos perforados que guían a los escritores insomnes que encuentran inspiración en plena noche pero no ven nada para escribir a mano. Son apenas tres de los fabulosos objetos catalogados en el libro Inventario de inventos (inventados), recién publicado acá: el escritor argentino Eduardo Berti y los diseñadores del estudio alemán Monobloque reunieron un compendio de artefactos, herramientas y utensilios, medios de transporte y de comunicación, implementos más o menos inútiles y brebajes más o menos mágicos que sólo existieron en cuentos o novelas. Surgidos de la imaginación de Boris Vian, Hervé Le Tellier o Lewis Carroll, entre muchísimos otros, estos inventos podrían integrar el catálogo delirante de un Sprayette trasnochado y demuestran el fabuloso poder creador de la literatura.  Sigue leyendo

En la televisión seguro hay sexo (pero no siempre hay sexo seguro)

Insecure

“INSECURE”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Está bien, no te preocupes. Me gusta un poco duro”. Recién devuelta a la soltería, Issa busca un pretexto para llamar a la puerta de su vecino Eddie. La escena delata la torpe destreza amatoria de una mujer recién separada en su regreso al sexo casual: tiene dificultad para quitarse los jeans ajustadísimos, se golpea contra el respaldo de la cama y cabecea fuerte la nariz del hombre (de ahí, la broma de él: “Me gusta un poco duro”). Finalmente lo hacen, con más tensión que goce. La escena de la muy contemporánea comedia Insecure, que acaba de terminar su segunda temporada (se puede ver completa en HBO GO), provocó una enorme discusión en los Estados Unidos no por lo que muestra sino por lo que esconde: no se usa preservativo. La serie sigue el derrotero sentimental y sexual de una joven negra de Los Angeles y en su repertorio de utilería muestra los objetos que conforman el ajuar de un veinteañero de hoy: está plagada de teléfonos, televisores y autos inteligentes pero nunca se ve un forro. Y en la ausencia se plantea un dilema: ¿la televisión tiene la responsabilidad de fomentar el sexo seguro?  Sigue leyendo

El pequeño gran dictador

Kim Jong Il

KIM JONG-IL.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

El Genio Incomparable, el Salvador del Mundo y el Dios entre los Hombres era fanático del Pato Lucas. La leyenda cuenta que nació en 1942 en la montaña más alta de la península coreana y que el feliz alumbramiento fue anunciado por un arco iris doble y la aparición de una nueva estrella: Kim Jong-il llegó al planeta con la misión de ser su mesías definitivo pero, aunque se diga que empezó a caminar a las tres semanas de nacido y que a los dos meses ya hablaba fluido, el futuro Camarada Inmortal al final se murió y, más que un estadista eterno, fue un sibarita que gozaba de su colección privada de veinte mil películas (los éxitos de Hollywood, todas las de James Bond y los dibujitos animados de Looney Tunes), los licores caros, los autos deportivos, los zapatos de taco alto y las mujeres escandinavas, sus favoritas. En 1978, cuatro años antes de ser ungido como Querido Líder de la República Popular Democrática de Corea del Norte, fue nombrado ministro de Propaganda y entonces pudo vivir su gran sueño (anti) americano: dotar al paisito comunista de una industria cinematográfica que, en la guerra por el soft power, pudiera pelear con sus propios tanques.  Sigue leyendo