Siempre es mejor escuchar enseguida las malas noticias

El Padrino, Bonasera

EL PADRINO.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“El que te invite a la reunión es el traidor”: Don Corleone imparte la lección a su hijo Michael y la máxima sella la suerte de Tessio: como un Maquiavelo de Long Beach, el Padrino desparrama sabiduría. Que el empresario ambicioso o el político audaz tomen nota: más tarde o más temprano, el capo dirá “siempre tené cerca a tus amigos pero más cerca a tus enemigos” o “nunca tomes partido contra tu propia familia”. Casi en cualquier minuto de los 175 que dura la mejor película de la historia es posible encontrar una enseñanza imperecedera. Y esta semana, justo cuando se cumplen cuarenta y cinco años de su estreno en la Argentina, El Padrino está vigente como un nuevo fenómeno de época: a la manera de un I Ching siciliano, la película, y sus múltiples enseñanzas sobre el poder, la familia, el dinero o la política, es una guía para la vida.  Sigue leyendo

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La interpretación de los verdugueos

Psicoanálisis

“LA ESCUELA NEOLACANIANA DE BUENOS AIRES”, DE RICARDO STRAFACCE.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Contame algo que me estoy aburriendo con un paciente”: en plena sesión, el psicoanalista habla por teléfono mientras el conflictuado se hunde en el diván. Es una técnica clásica de verdugueo y, aunque parezca que no, una de las menos crueles: en la búsqueda de la cura, al claustrofóbico se lo encierra en el consultorio durante todo un fin de semana largo y al onanista compulsivo se lo somete a la tortura de una psicóloga que se le exhibe sin bombacha. Son apenas algunos de los maltratos que se narran en La escuela neolacaniana de Buenos Aires, la delirante novela breve de Ricardo Strafacce recién publicada: aun en la parodia, esta fábula sobre un grupo de analistas que cultiva un protocolo de atención basado en el verdugueo a los pacientes es sintomática de la relación, muchas veces masoquista, que los porteños tenemos con nuestros psicólogos. Sigue leyendo

El oasis personal de un disco grabado en el desierto

floatingdesert

SAM SHEPHERD, FLOATING POINTS.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Visto desde el cielo, el desierto del Mojave es un desierto como cualquier otro: kilómetros y kilómetros y kilómetros de rocas, yucas y arena, sin oasis ni remansos (acaso la principal diferencia con cualquier otro desierto es que desde el avión se divisa un pequeño brillante perdido en el polvo que crece de tamaño a medida que uno se acerca al aeropuerto de Las Vegas). Si hubiera que buscarle un sonido al desierto, ¿ese sonido sería el de los fardos secos que vuelan sin orden ni concierto? ¿O el del viento que sopla sin paredes que lo frenen? Tal vez ésas hayan sido las preguntas que se hizo la banda inglesa Floating Points cuando se instaló durante una semana en el Mojave para grabar el disco más raro y ambiental de la temporada: Reflections – Mojave Desert, que acaba de publicarse, con media hora de música hecha en el desierto. Sigue leyendo