Periodismo en cómic: cuando los límites se desdibujan

Oscuridades programadas

OSCURIDADES PROGRAMADAS.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

¿Es posible informar sobre la vida de alguien sin intervenir en ella? La pregunta martillea en la cabeza de todos los que alguna vez practicamos el periodismo (en mi caso, cuando puse en tapa del diario más vendido del país a un adolescente de la primera generación que nació con VIH o cuando entrevisté para la televisión a un sobreviviente de una tragedia que abría sus heridas como nunca antes). Una posible respuesta genera nuevas preguntas: “Hay reglas periodísticas que son de sentido común: no mentir, ser independiente, minimizar los perjuicios. Pero, a partir de ahí, los límites se desdibujan”. El mejor manual de ética periodística no fue publicado por una universidad ni por un medio prestigioso: es un cómic. Recién editada en la Argentina, la historieta Oscuridades programadas es una crónica dibujada desde Turquía, Siria e Irak que ilustra una postal actual: la guerra en Medio Oriente, sus consecuencias en la población y los dilemas de los corresponsales, siempre ansiosos por ofrecer respuestas aunque a ellos les surjan más preguntas. ¿Qué es el periodismo? ¿Cómo se propagan las noticias? ¿Cuándo se confunden la memoria y la verdad?  Sigue leyendo

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El triste caso de la ciudad que perdió su alma

Nueva York, gentrificación

NUEVA YORK.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

El cartel de obra es contundente: “45 pisos, 14.000 metros cuadrados, 522 habitaciones”. Ahí donde había un antiquísimo mercado de flores pronto se construirá un hotel, otro más: en la novedad arquitectónica, el canto del cisne de una ciudad que está desapareciendo. Al momento de escribir estas palabras, es el último post que leo en el incendiario blog Vanishing New York, que allá acaba de salir publicado en versión impresa: con el subtítulo “el libro de los lamentos, una amarga mirada nostálgica a una ciudad en el proceso de extinguirse”, es el trabajo del escritor neoyorquino Jeremiah Moss, que lleva diez años documentando la vertiginosa transformación de la ciudad más admirada del mundo: desde Harlem hasta Williamsburg y desde el Lower East Side hasta Chelsea, donde el mercado de flores entregará su sitio a un hotel de 522 habitaciones, la agonía de los comercios de barrio, las casas tradicionales y las confiterías antiguas a manos de “boutiques sin alma, torres de lujo y cadenas suburbanas”.  Sigue leyendo

Detrás de las noticias: el popstar más informado del mundo

Declan McKenna

DECLAN MCKENNA.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Escuché que vendiste el Amazonas/ para demostrar que el país del que venís/ es donde todo el mundo debería querer estar”: éstas son las primeras líneas de Brazil, el hit más insólito de la temporada. Fue compuesto durante un recreo de la secundaria hace tres años, cuando un quinceañero inglés se indignaba con las noticias previas al Mundial: si en la adolescencia una inquietud hormonal dicta letras de amores no correspondidos, a él se le ocurrió escribir sobre los negociados de la FIFA que manchan la pelota (“quiero jugar al hermoso juego mientras estoy en Brasil”, exige). Ahora con dieciocho, Declan McKenna es un popstar con postura, que no es lo mismo que un popstar en pose: con sus cincuenta kilos enfundados en overoles XL, las uñas pintadas de negro, los ojos delineados con maquillaje y las zapatillas de lona gastadísimas, canta sobre la corrupción en el fútbol, la brutalidad policial, el desprecio a las minorías sexuales y los mandatos de la religión.  Sigue leyendo

El muerto que vos matás goza de buena salud

JP Cuenca

J.P. CUENCA.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Un sábado de abril de 2011, a João Paulo Cuenca le avisaron que estaba muerto. En realidad, que llevaba muerto tres años, desde aquel día de 2008 en que un cadáver fue identificado por la Policía de Río de Janeiro con su partida de nacimiento. Por suerte para él, Cuenca es escritor y más temprano que tarde alguien le dijo que con esa historia debería escribir un libro. Y así empieza la alucinante novela Descubrí que estaba muerto, recién publicada en la Argentina: prologada con una frase del explorador portugués Brás Cubas (“la franqueza es la primera virtud de un difunto”), es una investigación kafkiana para explicar el entuerto burocrático y, a la vez, un descenso al Hades carioca: como en Vértigo, el clásico de Hitchcock, un hombre común es sometido a circunstancias extraordinarias y en el proceso se enreda en una espiral de locura y de muerte. Es oportuno recordar que el título de la novela en que se basó aquella película era De entre los muertos: entonces y ahora, lo que empieza como una intriga policial termina como una fábula existencialista.  Sigue leyendo