Ella, él y él: los tres lados de un triángulo

I Love Dick

“I LOVE DICK”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Querido Dick, toda carta es una carta de amor”. En letras blancas sobre un fondo rojo, la pantalla muestra las palabras de Chris, una directora de cine experimental que está casada con Sylvère, un escritor bloqueado. Los dos son los típicos neoyorquinos intelectuales que conocimos en las películas de Woody Allen, que escuchan rarezas como bossa nova klezmer y que se mudan al desierto texano para hacer una beca artística. Y Dick, ¿qué decir de Dick? Con el porte gatuno de Kevin Bacon, Dick es un escultor que los alberga entre los fardos, un cowboy lacónico que activa la vida sexual de la pareja porque ella y él, Chris y Sylvère, se fascinan por igual. Como una Rashomon erótica y epistolar, la mejor comedia de la temporada explora los tres lados de un triángulo: con las razones de ella, de él y del otro, I Love Dick, que se estrenó en Amazon Prime, es revulsiva ya desde el título porque “Dick” es el diminutivo cariñoso para alguien que se llama Richard pero también es una manera de referirse al miembro sexual masculino con idéntico cariño.  Sigue leyendo

La conquista de la casa como un método de superación personal

Conquistá tu casa

“CONQUISTA TU CASA”, DE MARIA TORTORA.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Los mandatos de la nueva literatura de autoayuda ya no proponen “cómo ganar amigos e influir a las personas” o “piense y hágase rico”. Ahora, con la sugerencia de “liberate de esos viejos adornos que ya no te dan placer”, se exige: “Tirá a la basura las convenciones y los prejuicios”. Estamos en la época de la decoración de superación personal. Y la publicación del libro Conquistá tu casa es un pequeño fenómeno: con la promesa de cambiar para siempre la manera de decorar, habitar y disfrutar del hogar, tiene la fórmula editorial de un juego participativo en el que al lector se lo invita a despojarse de cachivaches o a darle a sus objetos fetiche el lugar que se merecen ya no para lograr una casa decorada para una revista sino para conseguir algo más importante: la mejor versión de uno mismo.  Sigue leyendo

El Hombre Araña contra un archienemigo con acné

SpiderMan, bully

SPIDER-MAN, “AMIGOS EN LA RED”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Yo me licencié en ciencias y en recibir abusos”: embutido en su traje de neoprene azul y rojo y colgado de una telaraña enganchada en lo alto de un rascacielos, el Hombre Araña lleva consuelo a un adolescente atormentado porque no le gustan los deportes y se le dan bien las matemáticas. “Cuando tenía tu edad me acosaban constantemente y nunca se acabó del todo…”, dice el superhéroe. Y si desde esta semana se lo puede ver en el cine luchando contra El Buitre, en las historietas enfrenta al mayor archivillano de la época: el bullying. Junto con el estreno de la película se publica una nueva serie de cómics donde Spider-Man y también Los Vengadores, el dream-team integrado por Thor, el Capitán América, Ojo de Halcón y Viuda Negra, entre otros, declaran la guerra a otra clase de villanos, menos poderosos que Loki o Ultrón pero más dañinos por su persistencia: los abusones escolares.  Sigue leyendo

El café como remedio para la angustia existencial

Mircea Cartarescu

MIRCEA CARTARESCU.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Empecé a sentir, simplemente, entusiasmo. Un entusiasmo sin motivo, una felicidad sin causa externa”, confiesa el escritor extrañado aunque sí tiene una razón: el café instantáneo, un veneno oscuro que se le volvía una provocación total: “Me sentía enamorado después de cada vaso de Nescafé, enamorado de nadie, como si fuera posible el amor puro, fuera de los cuerpos, sin necesitarlos”. Con el paladar invadido por una química enigmática, el escritor se siente en pleno uso de sus facultades. Y no es sólo por eso que a mí, que empecé mi primer libro con una frase escandalosa (“soy un drogadicto” porque tomo diez cafés por día), me resulte una sorpresa fabulosa la publicación de El ojo castaño de nuestro amor, el libro de memorias del rumano Mircea Cărtărescu, el escritor que todos los años amaga con ser el primero de su país en recibir el Nobel de Literatura, que toma quince cafés por día como bálsamo contra la tristeza y que, entre añoranzas de una isla perdida en el Danubio o un rarísimo hallazgo en las páginas de Lolita, combina humor y angustia existencial.  Sigue leyendo