Las armas secretas de los yanquis para ganar la guerra

Five Came Back 2

FIVE CAME BACK.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Estados Unidos, 1942. Oficinas del Ejército. Interior. Día. Un general reúne a los cinco directores más importantes de Hollywood y les dice: “Pronto tendremos a doce millones de chicos con uniforme que nunca vieron un arma. ¿Cómo los curaremos cuando se enfermen de melancolía? Con el cine”. Parece ficción, pero fue realidad. Y es una de las escenas más emocionantes de Five Came Back, el sensacional documental que estrenó Netflix justo cuando se cumplen setenta y cinco años del ingreso definitivo de los yanquis en la Segunda Guerra Mundial. Los cinco magníficos eran John Huston, George Stevens, John Ford, Frank Capra y William Wyler, que viajaron al campo de batalla y volvieron transformados (por no decir trastornados). Con increíbles imágenes de archivo, el documental es una declaración de amor al cine y una crónica histórica de las primeras veces que se usó el soft power: si la artillería pesada de los Estados Unidos estaba formada por tanques y bombas, sus armas secretas eran las películas. 

En tres horas divididas en tres episodios narrados por Meryl Streep, Five Came Back, que allá se estrenó en cines, se remonta a la época en que Washington pidió ayuda a Hollywood: las películas sonoras aún eran una novedad y el color, una excentricidad de fantasía. Los cinco mejores directores fueron llamados a filas para filmar películas de propaganda que denunciaran las aberraciones de los enemigos y a la vez infundieran ánimo en soldados y civiles. Enrolados en las Fuerzas Armadas, viajaron al Pacífico o a Europa para mostrar la guerra contra los japoneses y los nazis en Cinemascope, con toda la tragedia y el sacrificio que cambiaron para siempre sus vidas (y las películas que hicieron después). En las islas Aleutianas, Huston registró los bombardeos sin filtros y en Dachau, Stevens fue el director que documentó las atrocidades del campo de concentración. A Ford le tocó filmar el desembarco del Día D en Normandía, Capra produjo una serie de siete mediometrajes para levantar la moral y Wyler, que se quedó sordo por el estruendo en sus misiones junto a la Fuerza Aérea, consagró el heroísmo de los aviadores. En Netflix, el documental se exhibe junto con varias de las películas bélicas de estos cinco genios (es imperativo ver Let There Be Light, The Negro Soldier y Know Your Enemy: Japan) y, aunque sus carreras hasta entonces estaban regidas por el glamour de los estudios que prometían “más estrellas que en el cielo”, su inmersión brutal en la guerra dio origen al cine documental norteamericano, que debutó en 1943 como categoría propia en los premios Oscar.

Con producción de Steven Spielberg, Five Came Back es una alegoría sobre el poder del cine y su capacidad para registrar (¡y alterar!) la realidad. Los cinco magníficos legaron para la posteridad las imágenes que muestran a la humanidad en su forma más abyecta y se alistaron para hacer lo único que sabían: películas, en todos sus géneros. “Hitler se parecía a Chaplin y Mussolini, a un payaso”, comparó Capra, que al volver de la guerra filmó Qué bello es vivir, una fábula sobre la bondad inoxidable del hombre: “Si no hubieran sido tan malos ni hubieran matado a tanta gente habrían sido los personajes de una comedia”.

Publicado en La Nación

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