Una nueva aventura del mito maldito de la literatura argentina

Osvaldo Lamborghini

OSVALDO LAMBORGHINI.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

“Bella, indiferente y distraída: no es necesario describirla”. Matahari legendaria de la literatura, Irene Adler es la única mujer, espléndida y misteriosa, de la que se enamora Sherlock Holmes. Pero también es una actriz, una espía y una femme fatal que esconde más de lo que dice. Y es la protagonista, claro, de Una nueva aventura de Irene Adler, el librito recién publicado que ya es un pequeño fenómeno editorial: un guión cinematográfico inédito de Osvaldo Lamborghini, el autor maldito que las hizo todas. Empezado en 1974, casi en las vísperas de la última dictadura argentina, fue completado treinta años después por el guionista Dodi Scheuer y en sus vertiginosas 120 páginas actualiza un fanatismo de esta época: la adoración póstuma a Lamborghini, el genio inimitable tantas veces imitado, el secreto más veces compartido de la literatura argentina o, según el maestro Luis Chitarroni, “el mejor narrador lírico que haya invadido la escena local en los últimos cincuenta años”. 

Cuando murió en Barcelona, en 1985 y a los 45 años, Lamborghini había publicado apenas tres libros: El fiord, Sebregondi retrocede y Poemas. Antes había sido poeta, diletante, peronista de Perón, dramaturgo y cronista cimarrón. En vida, sus excentricidades forjaron su mito (se decía que pintaba cuadros con su propia mierda, que amenazaba a sus amigos montoneros haciéndose pasar por agente de la Triple A, que tiraba gatos por la ventana de su departamento, que tenía una obsesión insana con el desfloramiento anal) y la muerte fundió esa mitología bastarda con la mitología literaria: su amigo y albacea César Aira consiguió que se publicara su obra completa, una mezcla delirante de lenguaje experimental, jerga política, violencia corporal, imaginería pornográfica y tipos de suerte singular (culorrotos, literalmente).

Inspirado por la heroína de Escándalo en Bohemia, la novela en que Sherlock Holmes se enamora, Lamborghini escribe para Irene Adler un guión que sólo podría ser filmado por Cecil B. DeMille, un universo de cartón pintado repleto de gendarmes, prefectos y cadetes que ocupan las habitaciones de un gran hotel-prisión. En Una nueva aventura de Irene Adler se combinan las penurias personales con los síntomas de la decadencia de un imperio en una virtuosa obrita del “género austrohúngaro”: como en ciertas aventuras de Tintín, El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson y otros textos del vienés Stefan Sweig, un barroco superestilizado de intrigas políticas, alfombras persas, cumbres nevadas, reliquias de brillantes, solapas condecoradas, lujos raídos y copitas de wostermfitz, la bebida legendaria con que se brinda en los viejos palacios de la Europa oriental.

Junto a la muy escurridiza Irene, Osvaldo vuelve a la vida: con el ritmo cinematográfico frenético de una puesta en escena irrisoria, ofrece otra oportunidad para ser descubierto. Si es cierto que una minoría militante lo considera “el más grande escritor argentino” pero una mayoría abrumadora nunca oyó su apellido, este libro es una nueva aventura de Osvaldo Lamborghini y suma una anécdota más a la leyenda negra del hombre que tuvo una vida de película.

Publicado en La Nación

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