El cine musical, un antidepresivo sin efectos colaterales

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LA LA LAND.

Un bálsamo contra la tristeza o un antidepresivo sin efectos colaterales (más que la lógica manía de salir del cine a los saltos y cantando la la lá): esta noche, cuando se entreguen los premios Oscar, se habrá consumado el renacimiento del cine musical. La crónica facilona insistirá en la hiperinflación de nominaciones de la película La La Land, capaz de empardar a monstruos sagrados como La malvada o Titanic, pero la fábula agridulce de una actriz y un pianista que quieren triunfar en Hollywood confirma un fenómeno de la época: el musical como reacción luminosa (en este caso, de neón) frente a los tiempos oscuros de la política. “Los sociólogos de pacotilla recurrirán al tópico de que se ha convertido en un bálsamo optimista a las puertas de la era depresiva que augura Donald Trump”, escribió Román Gubern, el más venerado de todos los críticos españoles de cine: “Pero cuando Damian Chazelle diseñó su cuento de hadas californiano Trump pertenecía todavía a los arrabales de la política”.  Sigue leyendo

Adónde van los punks sin casa cuando llueve

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VIRGINIE DESPENTES.

Hace semanas que no compra café: para mí, un fanático con vocación escandalosa (“soy un drogadicto: tomo diez cafés por día”, escribí alguna vez), es el colmo de la miseria. Pero a los cuarenta y pico, el francés Vernon Subutex tampoco tiene para pagar los cigarrillos o la cerveza, menos todavía el alquiler, y cuando muere su amigo y mecenas, el rockero superstar Alex Bleach, queda en Pampa y la vía (suponiendo que en París hubiera una calle Pampa que cruza una vía, que no la hay). Así empieza la sensacional novela Vernon Subutex I, primera parte de la trilogía literaria escrita por la artista total Virginie Despentes y que es la comedia humana actual que habría encantado a Balzac y que pinta una época: ésta. En sus años buenos, Vernon era dueño de una disquería y con el colapso de la industria se materializa el terror máximo de todos los que nacimos en familias sin fortunas ni abolengo: quedarnos sin lugar adonde vivir y eso, según Despentes, “que sea un temor realista o nacido de un exceso de pesimismo da igual”.  Sigue leyendo

La más lunática de las conspiranoias

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OPERACION AVALANCHA

“La NASA no puede llegar a la Luna”. En los años previos al mítico 1969, los astronautas yanquis sólo tienen una obsesión: ganarle a los cosmonautas rusos la conquista del espacio. Atormentado por la imposibilidad técnica (el Apollo XI todavía no está preparado para alunizar), un agente ultrasecreto de la CIA tiene una ideota que aún hoy anima discusiones: filmar en un estudio la llegada del hombre a la Luna con la misma tecnología que usaba Stanley Kubrick para rodar 2001, odisea del espacio. Con el grano grueso y los colores sepiados, la película Operación Avalancha exhuma los archivos fílmicos supuestamente clasificados en aquella época y, en su cruza bastarda de Mad Men con El proyecto Blair Witch, consagra la debilidad por las conspiraciones como furor de la época y plantea una hipótesis: no es una mentira si alguien lo cree.  Sigue leyendo

El plomero más famoso del mundo sigue a las corridas

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MARIO BROS.

Un plomero italiano que nació en Japón, pero vive en Brooklyn y es famoso en todo el mundo: con su overol azul y su mostacho espeso, Mario es el epítome de la globalización. Y también es el ícono de una época vertiginosa, donde el éxito, la velocidad y la eficiencia son los atributos más valorados. Siempre urgido de rescatar a la princesa Peach, su mayor aptitud no es empastar la pinchadura de un caño ni cambiar un cuerito que gotea, sino correr y saltar maníacamente para llegar al fin del día con la labor cumplida: menos un héroe clásico que un cuentapropista sin vacaciones ni aguinaldo. Hace unos días, el lanzamiento del jueguito Super Mario Run, el primero disponible para celulares (“¡Por fin llegó! Ya estamos haciendo acrobacias con un solo dedo gracias a unos controles maravillosamente sencillos”, se exalta en el App Store) mete al plomero en el bolsillo de medio mundo: cuando vibre la entrepierna, Mario otra vez saldrá corriendo.

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