El loco de Flaubert

Los grandes de la literatura francesa, en una sensacional novela gráfica.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

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LA COMEDIA LITERARIA, DE CATHERINE MEURISSE.

“¡Al diablo el romanticismo!”. Harto de sus angustias, Gustave Flaubert toma su remedio para los nervios y se concentra en la escritura de manera maníaca, al punto de convencerse de que él y Madame Bovary, su más famosa criatura literaria, son la misma persona. El escritor (de quien su discípulo Guy de Maupassant dirá que “lo vio todo, lo comprendió todo, lo sintió todo, lo sufrió todo, de una manera exagerada, desgarrada y deliciosa”) tiene una contextura oval y con su bigotito se parece al inspector Clouseau. No digas sí, di oui: la sensacional novela gráfica La comedia literaria, recién publicada en la Argentina, se presenta como “un cómic muy cómico sobre escritores franceses” y, si en la tapa puede verse a Racine, Moliere, Proust y Flaubert cruzando una senda peatonal como los fab four de la literatura gala, en sus interiores se dibujan con trazo grueso los anhelos y los traumas del genio creador, como Flaubert, el eterno hipocondríaco que no encuentra consuelo en el diagnóstico: “Para ser un auténtico romántico tendría que haber sido sifilítico de nacimiento y, en vez de eso, soy epiléptico”.  Sigue leyendo

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La Scala de Tintín

En París, sopranos y barítonos dieron un concierto inspirado en sus cómics.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

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BIANCA CASTAFIORE, TINTIN Y MILOU.

“El gozo me rebosa de verme tan hermosaaaaa”: en el asiento trasero de un coche con chofer y mientras cruzan Syldavia, un reino imaginario del este europeo, el intrépido Tintín conoce a la signora Bianca Castafiore. La primera dama de la Scala de Milán entona a grito pelado el Aria de las joyas y, aunque la historieta no lo muestra, el autor de la ópera Fausto se habría revolcado en la tumba. “Afortunadamente los cristales son resistentes”, se alivia Tintín con cada alarido y esta viñeta del cómic El cetro de Ottokar presenta al único personaje femenino de la saga, el Ruiseñor Milanés, una insoportable soprano que destripa las piezas más nobles de la música culta, desde Carmen, de Bizet, hasta La urraca ladrona, de Rossini. En un insólito cruce de historieta y realidad, todas las piezas clásicas nombradas en las veinticuatro aventuras de Tintín fueron interpretadas en vivo hace unos días, en París: el Grand Palais recibió a sopranos y barítonos en un concierto inspirado en los cómics y en el acto se consagró la mezcla bastarda de alta y baja cultura como fetiche de la época.  Sigue leyendo

Atlas, la otra pasión

Un destino de peregrinación digital para el aventurero con ansias de viaje.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

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ATLAS OBSCURA

Ciudades en miniatura, iglesias construidas con huesos, pagodas movedizas, cráteres de lava, jardines con flores de vidrio, casas de papel, bibliotecas con libros encuadernados en piel humana. ¿Estás planificando tus próximas vacaciones? Ahí donde viajar parece haberse convertido en un nuevo derecho humano, y la diferencia entre el turista y el viajero es que aquel se desplaza esperando encontrar lo que ya sabe y éste se entrega a lo desconocido, el monumental sitio Atlas Obscura celebra los destinos menos famosos del mundo: en Moscú, una ciudad liliputiense levantada para un aniversario de la Revolución Bolchevique que replica cada detalle de la capital rusa como era en 1977 y en Faro, Portugal, una capilla católica con cimientos óseos y cráneos humanos como motivos decorativos. Destino de peregrinación digital para el aventurero con ansias de viaje, el Atlas Obscura acaba de convertirse en un librazo de quinientas páginas con un subtítulo atrapante (Guía del explorador de las maravillas ocultas del mundo) y, en su infatigable pasión por el movimiento, expresa una ambición de la época: el viaje como rito de iniciación.  Sigue leyendo

Cajita triste y feliz

Una sitcom sobre cómo es ser joven, negro y pobre en el sur de los EE.UU.

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DONALD GLOVER, “ATLANTA”.

“No dejo de perder. Quiero decir… ¿algunas personas simplemente se supone que pierdan? ¿Para mantener el equilibrio en la Tierra? ¿Hay algunas personas que deberían estar aquí sólo para que las cosas les sean más fáciles a los ganadores?”. Mientras viaja en colectivo por los suburbios de Atlanta, el veinteañero Earn se pregunta por qué a él las cosas le cuestan tanto: en otra saga de entrañables perdedores, es el protagonista de Atlanta, la sitcom existencialista que acá emite el canal Fox Comedy y que es uno de los mejores estrenos de la temporada. En rabiosos veintidós minutos, cada episodio de esta rara, y a veces triste, comedia sigue al eternamente perdidoso Earn en sus intentos por triunfar en la industria de la música a la vez que muestra cómo es ser joven, negro y pobre en el sur de los Estados Unidos. En la parábola, un intento de redención para el perdedor que aspira a algo mejor y que tiene un destino de gloria sellado en el documento: en inglés, además de un nombre, Earn es el infinitivo del verbo “ganar”.

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