Las vueltas del vinilo

Vinilos

Una disquería vintage, un barrio emblemático -el Greenwich Village- y una serie que retoma sus buenos viejos tiempos.

Souvenir: recuerdos de Nueva York

Con mis rutinas y rituales, soy un tipo de alta fidelidad: cada vez que vengo a Nueva York, me pierdo en la disquería donde encuentro mi lugar en el mundo. En la calle Bleecker del Greenwich Village, asordinados pero aún presentes los espíritus libertarios de los sesenta, la tiendita es un amasijo de vinilos originales, desparramados en un caos sin orden ni concierto. Las letras azul eléctrico estampadas en la vidriera anuncian su nombre y declaran sus principios: Rebel Rebel. Y cuando todavía se mantiene encendida la llama del duelo por David Bowie, que vivió y murió a pocas cuadras de acá, el disco que más se deja ver es el último compilado de sus éxitos, donde él mira en un espejo el reflejo de su rostro de los años setenta, bajo el título sardónico: Nothing Has Changed. Estoy en Nueva York para el estreno de Vinyl, la sensacional serie de Martin Scorsese y Mick Jagger, que se emite los domingos por HBO y que cuenta la saga épica y miserable, gloriosa y grotesca, de la industria discográfica en aquella década maldita y, cuando el consumo irónico o la retromanía hoy ponen de moda los vinilos (¡y los casetes!), fantaseo con cruzarme a aquellos antihéroes legendarios para que vean en qué se convirtió su barrio y si podrían afirmar que nada ha cambiado.  Sigue leyendo

Como turco en la novela

La meca de las cirugías plásticas para los que anhelan lucir como heroínas o galanes.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Turquía, kittens

Los labios gruesos, los pómulos hinchados, los pechos como globos y la cintura de avispa: Scheherezade está irreconocible. Si hace mil años la legendaria hija del gran visir se consagró como un temprano modelo para las mujeres con voluntad propia, hoy los fanáticos catódicos conocen su nombre por haber sido el amor esquivo del viril Onur en la telenovela que rompió el rating en todo el mundo. En Turquía, un país que oscila entre el pragmatismo secular y la devoción religiosa así como empieza en Europa y termina en Asia (o al revés, según cómo se lea el mapa), la última revolución no es islámica sino estética: el inesperado éxito de Las mil y una noches puso a Estambul en el mapa de la geopolítica del culebrón y alumbró un insólito fenómeno de época al convertirse en la meca de las cirugías plásticas para mujeres y hombres que anhelan lucir como heroínas o galanes de telenovela.  Sigue leyendo

El viajar era un placer

Hace setenta años, el milagro de volar animaba a vestir las mejores galas.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Lufthansa Foto

Detrás de la barra, un cantinero de chaqueta blanca y moño negro sirve el Martini como lo toman los auténticos caballeros (agitado, no revuelto) mientras un señor de esmoquin inmaculado fija su mirada en la dama envuelta en un tapado de visón y un cocinero de birrete saca de la cocina una bandeja repleta de manjares, custodiado por el dibujo de una ninfa y un centurión griegos: todo eso, a bordo de un avión. La foto en blanco y negro es deslumbrante: en la década del 40, la cabina de primera clase parece un salón del Ritz. Y es sólo una de las imágenes del sensacional libro The Art of Flying, que la editorial Assouline acaba de publicar como manifiesto de la época en que volar era un arte. Herido de una melancolía chic, el autor Josh Condon añora el menú de diez platos que alguna vez supo servir la aerolínea Olympic Airways o la rutilante categoría Maharajah de Air India, un lujo asiático ofrecido en un 747 revestido de oro.  Sigue leyendo

Un deseo transparente

“Tangerine”, la road movie filmada íntegramente con teléfonos inteligentes.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Tangerine

“Ya no sé qué mierda es real y qué no”: sepultada bajo toneladas de maquillaje y una pelucota rubia de canecalón, Sin-Dee Rella parece reflexionar sobre su propia condición: ¿es una mujer o un hombre? No importa. Ella y su amiga Alexandra son prostitutas callejeras y en un singular viaje del día hacia la noche se cruzan con los personajes más desangelados, luchan por conservar su dignidad intacta aun en la mugre y oscilan entre lo real y el artificio: “Los Angeles es una mentira con un envoltorio bonito”, dicen. Si es cierto que las teorías más modernas sobre sexualidad ya ni discuten la diferencia entre géneros y cuestionan la división binaria de hombre/mujer como un invento del siglo XX, Tangerine, la película que se estrena estos días en la Argentina, es una obrita revulsiva y un documento de época: la road movie de dos chicas trans por las zonas más sucias de la gran ciudad y el primer largometraje filmado íntegramente con un iPhone.  Sigue leyendo

Mi canción mala favorita

¿Por qué los músicos que más discos venden son también los más ridiculizados?

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

Rocío Durcal, La gata

“Amoooooor, tranquilo no te voy a molestar, mi suerte estaba echada, ya lo sé, y sé que hay un torrente dando vueltas por tu mente…”: durante un viaje en auto a Mar del Plata, escuché en loop mi canción mala favorita, La gata bajo la lluvia, de la cantante madrileña Rocío Dúrcal. Si no la conocen, hagan la prueba y búsquenla ahora mismo en Spotify: es adictiva. El dramita del amor no correspondido se potencia con el tono agudísimo de “La Señora de la canción” y yo, en la intimidad insonorizada de un auto que va a cien kilómetros por hora en la ruta 2, ensayo mi mejor falsete. No soy original: cuando estoy solo, canto a grito pelado las canciones que en público jamás admitiría siquiera conocer y hasta me permito una lagrimita en lo más emocionante del estribillo. Por eso, la publicación del libro Música de mierda, recién editado en español por Blackie Books y presentado como “uno de los mejores ensayos estéticos sobre el gusto musical”, plantea una paradoja de época: ¿por qué la persona que más discos vende es de la que más gente se ríe?  Sigue leyendo