La burbuja de las apps

Apps 1

SnackEn el futuro cercano, el 99,99% de las aplicaciones para teléfonos no serán rentables para sus creadores. Y para los clientes serán gratuitas. Según un informe de la consultora Gartner, la fantasía de hacerse rico creando una app que sea descargada por millones de personas es apenas la reedición de la burbuja de las puntocom. Para el año 2017, el 94,5% de las descargas serán gratuitas. Más datos de hoy: “Entre las apps pagas, el 90% son descargadas menos de 500 veces al día y hacen menos de 1.250 dólares al día. Esto va a ir a peor en el futuro, cuando habrá más competencia, especialmente en los mercados de éxito”.

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La vida en “mute”

Mute

SnackEl teletrabajo y las nuevas tecnologías estarían llevando a la extinción a las llamadas telefónicas. El diario The New York Times publicó un ensayo sobre el aislamiento que provoca el home-office y cómo donde hace una década existían llamados o charlas con amigos ahora hay redes sociales y vínculos virtuales. Teddy Wayne, el autor del artículo, dice: “Un periodista freelance como yo puede pasar, aun en una jornada muy ocupada, todo un día sin hablar una palabra con nadie. Habitualmente, manejo todas mis interacciones personales o profesionales por sms o mail desde mi departamento”. ¿Una vida en estado “mute”? Un estudio de la consultora Pew demostró que, en el 2012, el 80% de los celulares se usaron sólo para escribir; en el 2007, el 57% de los teléfonos se empleaban para enviar mensajes de texto.

El fracaso de las listas

Los propósitos para 2014 pueden ser una nueva causa de frustración. Consejos para evitarlo.

Apuntes: vidas privadas

Calendario fin de año

// Por Nicolás Artusi

“Este año fue un desastre”: en un respiro del entrenamiento en el gimnasio, mi amigo se queja de un esguince que lo tiene dolorido, se lamenta de un arreglo imprevisto del auto, patalea por un aumento del ABL y, claro, sufre por la ola de calor que atonta y que lo empuja a la repetición todavía más enfática (“¡este año fue un desastre!”) aunque recién sean las cinco de la tarde del 4 de enero. La anécdota, absolutamente verídica, habla de ESTE año, que para él ya está rancio como un yogur en la madrugada de un supermercado chino, apenas cuatro días que habrán sellado la matriz de lo que vendrá: todo para peor. En el comentario acre se esconde la expectativa desmedida frente a un simple cambio de páginas en el calendario y la sospecha, casi una certeza, de que los grandes cambios previstos quedarán atascados en la bandeja de salida como un mail no enviado, sepultados por el spam de la vida: contratiempos módicos y otras prioridades. “En el 2014 empiezo la dieta”; “este mes aprendo chino”; “de enero no pasa que pido un aumento”. Si las resoluciones de Año Nuevo no son más que deseos voluntaristas condenados al fracaso, ¿cómo evitar darse un corchazo contra la realidad?  Sigue leyendo

“Gymtimidation”: miedo al gimnasio

Gymtimidation

SnackEn épocas de culto al lomo, los sociólogos de Inglaterra ya hablan de la “gimtimidación”: el neologismo define la intimidación que provoca la mirada ajena en el gimnasio. Una encuesta realizada entre 500 hombres y mujeres, encargada por la revista Cosmopolitan Body, develó que ellas se sienten el doble de avergonzadas que ellos al ser observadas mientras hacen ejercicio. Ante la mirada de los otros, las mujeres temen ser juzgadas por no estar en forma y el 20% de los hombres se siente avergonzado por no saber cómo hacer los ejercicios correctamente. El 97% de las mujeres confesó sentirse incómoda al desnudarse en los vestuarios y la mayoría de ambos sexos percibe los gimnasios como lugares donde la mirada crítica juzga demasiado a los demás.

Breve historia de las vacaciones

Las vacaciones como “estado mítico” son un invento del siglo XX. ¿Cómo se llegó hasta ahí? Desde la época en que eran un lujo para las clases altas hasta hoy, con epicentro en el peronismo, una historia breve del progreso social, económico y simbólico de la mayor conquista de los trabajadores.

De un lujo de elites a la clase turista

Verano, Mafia

// Por Nicolás Artusi

“¿Vos sos de enero o de febrero?”: sin ambigüedades retóricas, la pregunta definía los márgenes de un mundo que podía extenderse por 31 o 28 días. No más. En los años de mi infancia (lejana, pero no tanto: como de Mar del Plata a Villa Gesell, cien kilómetros que recorrió mi familia en la búsqueda de mayor sosiego), cuando cada vacación exigía la logística de una conquista del desierto por una ruta de doble mano, el baúl cargado de latas en conserva, el acopio de historietas en previsión de un verano sin televisor o la idea tan puritana como ingenua de “desconexión” resumida en las filas eternas en la Cooperativa Telefónica para llamar a la Capital, ser de enero o de febrero decía algunas cosas sobre tu familia, más juvenil o madura, más hedonista o estoica, más expansiva o ajustada, acaso heredera de un padre abogado o psicoanalista. Hoy las vacaciones están jibarizadas, parceladas en quincenas siempre escasas o reducidas casi al ridículo: un fin de semana extendido. Entonces y ahora, una zona fronteriza entre lo mítico y lo profano o, por excepcional, una radiografía que explica por contraste la vida de estos días.  Sigue leyendo