Vivir a pie

Harto del tráfico y los embotellamientos, un intento por volver a la caminata en las grandes ciudades.

Apuntes: vidas privadas

Walking Men 2

// Por Nicolás Artusi

La vida a 5 kilómetros por hora: chacinados adentro de una lata con ruedas, vemos pasar la existencia ante nuestros ojos mientras el semáforo alterna con la tricromía de un daltónico, rojo-amarillo-verde-amarillo-rojo. Manoteamos el teléfono para leer un tuit, hacemos un zapping frenético por las radios, nos entregamos al hojeo ocioso de una guía Filcar, nos martirizamos con el monólogo interior: “¿Sabías que hay una calle que se llama Achupallas?”. El auto no se mueve, el tiempo se congela y la vista se enturbia por la crispación. Si a fines de los ‘90 el movimiento slow militó por un desafío al culto a la velocidad y mientras la publicidad nos convenció de los perjuicios del tránsito lento (je), las calles del siglo XXI hacen de aquella elección casi ludita una exigencia pragmática: la mismísima revista Forbes, biblia de los millonarios y los aspirantes, recomienda al ejecutivo estresado: “Venda su auto”. Si una queja trillada del conductor en la hora pico es que se circula “a paso de hombre”, que el varón moderno haga su propio elogio de la lentitud y se convierta ya no en ciclista, siempre que pueda: en caminante.  Sigue leyendo

El fordismo cumple 100 años

Chaplin, Tiempos modernos

Ford, viñetaMás que un método industrial, un mito moderno: el “fordismo” cumplió 100 años y la genial creación de Henry Ford se extiende ya no sólo a las fábricas sino a todos los lugares donde se produzca algo. En octubre de 1913, Ford creó el sistema de la línea de montaje para la producción en serie del legendario Ford T en la planta de Highland Park. “La adopción de la línea de montaje permitió aumentar progresivamente la producción de vehículos, reducir su costo y hacerlo más accesible”, explican hoy los estudiosos de la técnica: “Y dio lugar al sistema de producción ‘fordista’. Por sus altos niveles de eficiencia se expandió rápidamente al resto de las industrias”.

Los resultados de la producción en masa fueron inmediatos y significativos. En 1912, Ford produjo 82.388 unidades del Modelo T, cuyo precio de venta era de 600 dólares. En 1916, la producción se elevó a 585.388 y su precio cayó a 360 dólares. El fordismo se convirtió en un mito que se extendió a la producción de ropa, comida o medicamentos y que hasta llegó a las usinas creativas. En su célebre libro Un mundo feliz, Aldous Huxley marca la acción en el “siglo VII D.F.”: una nueva era después de Ford.

El cristal con que se mira

Cómo es la perturbadora experiencia de mirar y ser observado a través de Google Glass, los anteojos que cambiarán la manera de relacionarse entre las personas. La distopía de la conexión permanente en una sociedad obsesionada con el control.

Google Glass: qué hay detrás de la pantalla

Vogue, Google Glass

// Por Nicolás Artusi

Un trench de guanaco teñido de turquesa con etiqueta Oscar de la Renta, una polera negra de Gucci, guantes y cinturón de cuero Michael Kors y anteojos de plástico producidos en serie por Google, Inc.: si un mito editorial de nuestros tiempos es el September Issue de la revista Vogue, la edición de septiembre que es récord en cantidad de páginas y avisos al marcar las tendencias de la próxima temporada (“esto sí, aquello no”), este año supo combinar alta costura con alta tecnología: por primera vez en la historia, a tono con el espíritu revulsivo de su editora Anna Wintour y con la promesa de “una visión futurista de la moda”, la revista dedicó doce páginas a combinar los modelos de los más cotizados diseñadores con Google Glass, los anteojos de realidad aumentada que van a cambiar el futuro y la manera de relacionarse entre los hombres. Si el estilo periodístico admitiera la primera persona, aquí confesaría que, en mi último viaje a Nueva York, me sentí intimidado al cruzarme con los adelantados de anteojos que dan un aire extraviado a sus portadores, una inquietante sugerencia de inhumanidad en la mirada: calculé que, al verme a través de esos cristales, estarían googleando mi currículum, evaluando la prosa de mis tuits más faveados, midiendo la conveniencia de solicitarme “amistad” según parámetros cuantificables: las fiestas a las que me invitan, las fotos de mis últimas vacaciones o la cantidad de amigos que tengo.  Sigue leyendo

TV para millennials

Millennials, TV

SnackCuando parecía que los millennials despreciaban la televisión y sólo se conectan con el mundo a través de Internet, en los Estados Unidos inicia sus transmisiones Pivot, el primer canal de TV… para millennials. Su creador es Evan Shapiro, que dirigió las señales IFC y Sundance. La programación tiene algo de anacrónica: se propone recuperar el espíritu de “la vieja MTV” (el día de su debut mostró un montaje de bandas interpretando Video Killed the Radio Star, primer tema que emitió MTV en 1981) y tiene realities, series y documentales. El canal intenta recuperar el espacio de la televisión como generadora de contenido para los jóvenes y consagra a los millennials como codiciado segmento de audiencia. Su slogan: “Es tu turno”.

¡A la cordillera en auto!

Ford, Mendoza

Ford, viñetaPor la ruta del vino, en total sobriedad: si conduce, no beba. Hace unos días, Ford presentó en Mendoza el #NuevoFocus, un súper auto creado bajo los parámetros del Kinetic Design. Con Nicolás Artusi (¡yo!) como conductor de radio y del vehículo número 63 (el casamiento en la Quiniela), el test drive por las rutas sinuosas permitió poner a prueba su tecnología y confort (quedé fascinado con la pantalla LCD de 8 pulgadas: casi una tableta en el “salpicadero”). Aunque internacional, podría decirse que el #NuevoFocus es un orgullo argentino: “Ford invirtió US$ 200 millones para fabricarlo en la Argentina, desde donde abastecerá al mercado local y a los países integrantes del Mercosur”, explican en la marca del óvalo azul: “El nuevo modelo, segunda plataforma global producida en Planta Pacheco, es fiel reflejo de la evolución del Kinetic Design tanto en sus líneas exteriores como en su sofisticado diseño interior”.

Adentro del auto, un mundo de cuatro asientos: en versión manual o automática, con una butaca que parece de primera clase en un avión, la posición de manejo es la más cómoda imaginable. Bajo el sol potente y el aire seco de la cordillera, una caravana de un centenar de autos probó el #NuevoFocus por las rutas mendocinas (¡prodigioso el torque!) e hizo una última escala en tres bodegas: almuerzo al sol y degustación de malbec, cabernet sauvignon o torrontés para coronar el final del paseo.

Plegarias atendidas

Tras años de luchas, la Argentina cuenta con una de las legislaciones más progresistas del mundo para las minorías sexuales. Pero los avances también alumbraron una generación de “inadaptados” a la gaycidad omnipresente que añora la épica heroica y clandestina del pasado.

Treinta años de democracia

Orgullo gay

// Por Nicolás Artusi

“I will survive”.

La húmeda y calurosa noche del 17 de febrero de 1984, una canción de Gloria Gaynor electrizó la pista y, bajo el centelleo epiléptico de las luces estroboscópicas y con el ritmo machacante de una epifanía disco, resumió en un estribillo la pulsión de vida compartida entre los presentes: “Sobreviviré”. La democracia tenía apenas dos meses y una semana de vida cuando abría sus puertas Contramano, el venerable boliche gay de Barrio Norte que todavía hoy, casi treinta años después, aún recibe a varios de aquellos sobrevivientes, acaso los más nostálgicos, para compartir bailes y libaciones. “Al asumir Alfonsín, el adalid de los derechos humanos, creíamos que se iban a terminar las razias, el levantamiento de gente en la calle. Pero el esqueleto policial de la dictadura quedó firme; es decir, quedó la misma cúpula. Abrí un viernes, el domingo vino el subcomisario, el lunes arreglé con él, y el miércoles empezaron las razzias de la División Moralidad”, recordaba su dueño José Luis Delfino, fallecido en el 2008. Se los acusaba de violar el inciso 2º H, que penaba el “escándalo” en lugares públicos. “Me agarraba una indignación muy grande, más allá de que me estaban afectando el negocio, así que decidí acompañar a la gente que se llevaban en cana. Hablaba por teléfono con mi abogado y el tipo iba allá: él me facturaba como un taxímetro. Pero junto con eso empecé a tener una especie de conciencia política que nunca había tenido”. Si las grandes gestas empiezan en los sitios más inesperados, dos meses después, Contramano fue la sede vespertina de una asamblea abierta en repudio a una redada feroz en un bar llamado Balvanera. Un boliche de tarde muestra la realidad descarnada que la noche disimula, los sillones raídos, las paredes manchadas, los mingitorios ajados. Ahí se fundó la Comunidad Homosexual Argentina, la CHA. Donde la democracia no supo (no quiso o no pudo) desterrar a tiempo algunos de los peores vicios de la dictadura, para aquella generación de homosexuales, la apertura de locales “entendidos” dibujó una cartografía de la ciudad y el deseo, limitada a unos pocos barrios (Retiro, el Centro, Barrio Norte) y con una vereda específica para el yire: la de la mano derecha, donde paran los colectivos y los taxis. Tres décadas más tarde, con la conquista de derechos que entonces parecían quiméricos y con una “gaycidad” omnipresente, los últimos homosexuales se lamentan en privado por la “desaparición” de la homosexualidad, según la premonitoria advertencia del poeta Néstor Perlongher, y se preguntan: “¿Qué vendrá después?”Sigue leyendo