El tatuaje es la nueva ropa

New York Mag Fall Fashion

Snack“Los tatuajes ahora son, indiscutiblemente, el frente y el centro de la moda, un accesorio indispensable que incluso hasta ocupa el lugar de la ropa”: el diagnóstico de la revista New York en su Fashion Issue es contundente: por primera vez en la historia los tatuajes se volvieron masivos y una expresión cultural de la época. Ya no son subversivos ni transgresores. El súper diseñador Marc Jacobs fue elegido como figura central del “september issue” pero no para hablar de su ropa: para explicar sus tatuajes. “Los tatuajes son tan deseados y admirados como un bolso Céline y unos zapatos Prada”. Son una manifestación generacional, que llega a las madres de familia y los altos ejecutivos. “¿Mis hijas querrán tatuarse cuando sean grandes?”, se pregunta la periodista: “Probablemente no, sus padres ya lo hicieron”.

Sommelier de alfajores

Alfajor

SnackMás de 5 millones por día: ésta es la cantidad de alfajores que se venden en la Argentina. Cada argentino consume un kilo de alfajor por año (lo mismo que el café) y hay 100 empresas productoras. La enteradísima revista Monocle eligió a nuestros Havanna como la “mejor pastelería” del mundo en su edición especial de Food & Entertainment. Mientras tanto, un alfajómano confeso se declara como “sommelier de alfajores”: se llama Daniel Belvedere, es autor de un blog que es referencia absoluta en la materia y habló en el programa Brunch. Un debate nacional: “Con la suba de los precios de las materias primas en los últimos años, muchas marcas cambiaron el baño de chocolate por el baño de repostería, que no es feo pero no es lo mismo”.

Con la nena, sí

La ciencia confirmó lo que ya sabíamos: el padre es el modelo de hombre alrededor del cual las mujeres construyen su ideal romántico. Incluso para buscar su opuesto.

Apuntes: vidas privadas

Monsters Inc.

// Por Nicolás Artusi

Siempre en la búsqueda de abrigo y consuelo, la nena se abraza a los muslos largos y peludos del hombre que pueda ser su papá. Es casi un paso de comedia con final conocido, que se repite en plazas o parques donde el entusiasmo la anima a encontrar un padre aun entre las piernas extrañas (es literal, no abusen de las interpretaciones lacanianas). La confusión se resolverá con risas de propios y ajenos y, en una elipsis inevitable, al hacer FFWW hasta la adolescencia de esa niña trémula, el padre observará, entre complacido y consternado, que la hija perseguirá novios que se le parezcan mucho o que no se le parezcan nada. Él será el meridiano a partir del cual ella construya sus relaciones. En la tele, un folklore cómico popular repetirá el entuerto en infinidad de sketches, siempre con un padre protestón y de recurrente ascendencia italiana, que eterniza el remate como latiguillo y declaración de guerra ante la aparición de cada nuevo candidato: “¡Con la nena, no!”.  Sigue leyendo

La comida como entretenimiento

Gourmand

Snack“La comida es el nuevo rock & roll”, publicó hace unas semanas el diario The Washington Post. En su último número, la siempre enterada revista Monocle recorre el mismo camino, en su primer especial titulado “Food & Entertainment”. El diagnóstico es similar: la comida dejó de ser un placer o un instrumento de supervivencia para convertirse en un objeto de la industria cultural. “El descubrimiento de nuevos restaurantes provoca la misma emoción que, antes, el hallazgo de una banda nueva. Nos definimos a través del gusto por platos o cocineros. Nuestras ‘dietas’ reflejan nuestras preferencias y políticas”, se escribió. ¿Por qué el éxito de la comida como entretenimiento? En plena era de lo virtual, es una experiencia sensual que no puede ser digitalizada.