Números en rojo

Es la cantidad (en millones) de celulares que funcionan en Africa, el continente menos conectado del mundo.

Los cuatro países con más líneas son Nigeria, Sudáfrica, Kenia y Ghana. Para el 2015 se espera que haya 800 millones de teléfonos en funcionamiento.

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¿Por qué corremos?

El running se impone como deporte en todo el mundo, pero ¿cuál es el sentido de correr? El placer después del dolor de la carrera y el sentido práctico-religioso de la cinta de gimnasio, una crónica acerca de lo que hay detrás de la línea de largada.

Carrera de mente: running & filosofía

// Por Nicolás Artusi

Uf: todavía no largué y ya hiperventilo. Las zapatillas espaciales, la ropa que no transpira aunque yo me sienta un afluente del río Paraná, la vincha de toalla: una ortopedia deportiva me prepara para el desafío pero, aunque los pies siguen estáticos, la cabeza va a mil por hora. Por delante, veo los 10 kilómetros que me esperan y saco el cálculo, aun con mi torpeza matemática: 10.000 metros, que serán algo así como 10.000 pasos y yo que soy de tranco corto, la naturaleza me hizo bajito.  Sigue leyendo

Recetas contra la crisis

“Una crisis de cambio de civilización”: así definió el momento actual Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, según la revista Forbes. El Estado de Bienestar que Europa logró después de la Segunda Guerra Mundial “es insostenible”, porque el Estado interviene excesivamente en la economía y la únicas soluciones ante la crisis son subir impuestos, que agobian a la sociedad, o bajar el gasto público, que genera recesión. Para Slim, la crisis se resuelve con medidas concretas: achicar los Estados; cambiar los seguros de desempleo por capacitaciones pagas; trabajar tres días por semana, once horas cada día; y elevar las jubilaciones a 70 años o más, porque “ahora son sociedades de servicios, donde lo importante no es la fuerza física, sino la experiencia y el conocimiento”.

Leé más // El futuro del trabajo

Paraíso de cuatro estaciones

Entre sus infinitos atractivos, la capital de Francia ofrece una educación sentimental que se resume en la idea de un verano eterno, aunque llueva y haga frío. La estación de la plenitud se multiplica en calles, fuentes y parques. Y perdura como una marca en el alma de sus visitantes ocasionales, que la abandonan con una certeza: París no se acaba nunca.

Los motivos del amor por la Ciudad Luz

// Por Nicolás Artusi

“Es casi imposible fingir que se ama sin transformarse ya en amante”: aunque acuñada en una epifanía de inspiración en el año 1650, la frase del matemático francés Blaise Pascal emociona con su atemporal vigencia. Para el turista ocasional, parece una definición del ánimo romántico que inspira la visita a París: con la llegada de cada invierno, mi memoria emotiva rescata la ensoñación en que me sumergí aquella tarde de verano cuando me entregué al remoloneo público en los jardines de las Tullerías, ahí nomás del Museo del Louvre. Y mi vademécum literario recuerda la declaración de amor de Ernest Hemingway por aquel paraíso de cuatro estaciones, cuando en el primer capítulo de su libro París era una fiesta, el protagonista entraba en “un café simpático, caliente, limpio y amable” del boulevard Saint-Michel y colgaba su sobretodo en el perchero y dejaba el sombrero sobre una estufa y pedía un café con leche y se ponía a escribir un cuento y se enamoraba de una chica que se sentaba sola junto a la ventana, en un día de lluvia y frío.  Sigue leyendo

Escapá de los embotellamientos

Detenidos, congelados, embotellados: la pesadilla del futuro inmediato tomará la forma de una autopista eterna, donde se casarán parejas y nacerán niños mientras el tráfico esté detenido. Con su precisión feroz, la estadística dice que los conductores pierden un 30% de su tiempo en situaciones de tráfico cargado. Si Julio Cortázar imaginó un mañana varado en su novela Los autonautas de la cosmopista (donde “Parkinglandia” se codiciaba como el Paraíso), la tecnología puede ofrecer un consuelo. Se llama Asistente de Embotellamientos y es un sistema inteligente de conducción que los ingenieros de Ford están craneando: puro cruce de datos en tiempos de satélites omnipresentes, usa los radares y las cámaras de tránsito para mantener una distancia prudente con otros autos, controlar la dirección para seguir en el carril correcto y advertirle al conductor que cinco cuadras más adelante el tránsito está detenido. Recalculando.  Sigue leyendo

Números en rojo

Es el porcentaje en que aumenta la cantidad de gérmenes después de usar un secador de manos.

La máquina que tira aire caliente en los baños públicos remueve y esparce bacterias del ambiente hacia las palmas del usuario.

La era de los probadores digitales

Los próximos años del comercio minorista estarán enfocados en la “experiencia del cliente”. Según la cadena Nordstrom, que tiene 234 tiendas departamentales repartidas por los Estados Unidos, la tecnología va a ofrecer nuevas opciones para redefinir el acto de comprar. En un futuro cercano habrá probadores digitales, con simuladores que mostrarán a los clientes cómo queda la ropa sin tener que ponérsela (Intel ya desarrolló un “espejo inteligente” que muestra al comprador con sus nuevas prendas); impresoras 3D que permitirán replicar cualquier producto en el hogar; smartphones que compilarán todos los gustos de su dueño; celulares que serán registradoras móviles: desaparecerá la línea de cajas. Las tiendas seguirán abiertas, pero sólo como espacios para probar “sensorialmente” los artículos: el mayor volumen de ventas será a través de Internet porque ya no importará “dónde” se compre. Según Nordstrom, podrá ser en casa, en el auto o en el subte.

Epifanía del domingo a la mañana

// Por Nicolás Artusi

La parábola proletaria, reescrita en clave de música pop: la fábula asalariada de Tony Manero tiene un final feliz con cada fiebre de sábado por la noche. Si el gran sueño americano se había vuelto una pesadilla para mediados de los ’70, la discoteca fue el refugio para el que sufría durante la semana la tiranía de un empleo mal pago o la incomprensión de la familia. Para Peter Shapiro, autor de La historia secreta del disco, una reparación histórica: aquella película seminal de 1977 fue “el artefacto disco más grande de todos los tiempos”, y su zona de inclusión (para nosotros, “el boliche”), escenario del último período de hedonismo desenfrenado, la combinación de logros políticos y sexo libre de consecuencias. Los 80 traerían el neoliberalismo, la cocaína y el sida, con su “sensación casi palpable de duelo y pánico”. Una vez superada la perversión de una puerta a veces infranqueable, más que espacio de consumo, una zona de producción cultural y social inédita: la pista es tan democrática como darwiniana, porque admite a cualquiera pero consagra ganador al que mejor baila o al que mejor besa.  Sigue leyendo

El destape ochentoso

La vuelta a la democracia marcó el inicio de una movida joven, under y muy rockera. Un repaso cultural por la década del destape, bajo la mirada atenta de uno de los ex editores más emblemáticos del suplemento Sí! de Clarín.

Qué quedó de la década del ’80

// Por Nicolás Artusi

“Alfonsín vaticinó meses muy difíciles”: en rigurosos blanco, gris y negro de esos que dejan los dedos manchados de tinta, el título principal del diario Clarín del viernes 12 de abril de 1985 augura presagios oscuros justo en la bisagra de la década. A la derecha, una viñeta anuncia, casi tímida en el contexto de las malas noticias (la caída de un avión en Salta y el secuestro del empresario Enrique Pescarmona): “Sí!, tal el nombre que lleva desde hoy un suplemento especial para los jóvenes que se editará todos los viernes”. En la tapa, un pelilargo Juan Carlos Baglietto posa con un frac a lo Gene Kelly y patenta el fenómeno de la “movida rosarina”. Unos días antes o unos días después, otros dos hechos construirían el encofrado que daría forma a la cultura joven argentina durante casi tres décadas: en plena devoción tanguera de padres y abuelos por Radio Rivadavia, inicia sus transmisiones la esperpéntica FM Rock & Pop; y abre sus puertas Cemento, el templo indiscutido del under. Sangre, sudor y lágrimas: si la primavera democrática airea los guardarropas al calorcito del “destape”, por primera vez en la historia una generación de jóvenes encuentra qué leer, qué escuchar, qué bailar, mientras una urgencia generacional empuja a tomar la calle: “Hay que salir del agujero interior”, arenga el grupo Virus: “Largar la piña en otra dirección”.   Sigue leyendo