Números en rojo

Es la edad promedio en la que un hombre pierde la virginidad, según un estudio de la Universidad de Columbia.

Apúrense, muchachos: el informe dice que debutar más tarde podría incrementar el riesgo de padecer alguna disfunción sexual.

Anuncios

Food TV

La cocina televisiva actual se ejecuta con la destreza de una acción bélica y desprecia aquel barroco delirante de las generosas madres y abuelas que, derrochonas en el abuso de los ingredientes, animaban las mañanas catódicas.

Las nuevas tendencias en la pantalla

// Por Nicolás Artusi

El birrete inmaculado, en reemplazo de los raídos delantales de matrona: si alguna vez se dijo que el cocinero es el general de un ejército que puede ser caótico o preciso, el uniforme le da cierto aire marcial. La nueva cocina televisiva se ejecuta con la destreza de una acción bélica y desprecia aquel barroco delirante de las generosas madres y abuelas que, derrochonas en el abuso de los ingredientes, animaban las mañanas catódicas. Antes, la mítica Doña Petrona se proponía como una tía severa que, asistida por la fiel Juanita, preparaba platazos que sostenían el mito de una abundante economía doméstica (eran los tiempos en que “gordito” se entendía como sinónimo de “saludable”). Ahora, la cocina televisiva no escapa del berretín gourmet y reparte decenas (¡cientos!) de programas dedicados al buen comer ya no como alimentación familiar: como sinónimo de buen vivir. En el mundo ancho y ajeno de la grilla del cable conviven distintos canales, ciclos y formatos que, a veces, son antagónicos entre sí pero que pintan una sabrosa postal de época: siempre, el cocinero como celebridad. Y la cocina, acaso como la más nueva de las bellas artes.  Sigue leyendo

La máquina que imprime aromas

Es china, se llama Zhu Jingxuan, estudia en Donghua University’s Fashion & Art Design Institute y creó un aparato que puede revolucionar la percepción del mundo que nos rodea: captura imágenes y aromas de la comida y los “imprime” sobre papel. La “impresora de comida” es una máquina que combina cámara de fotos, extractor de olores e impresora. En una época de virtualidad omnipresente, la idea de Zhu es que la gente tome fotos de las cosas que come y se las envíe a sus amigos, con imágenes vívidas y aromas realistas. De esta manera, se intenta “compartir” la experiencia. El proyecto es parte del Sony’s Student Design Workshop, que busca entre los estudiantes las ideas de productos que podrán fabricarse en un futuro cercano.

Y se pusieron los pantalones

Sucesor del calzón y símbolo del poder y la masculinidad, el pantalón tardó casi 200 años en ingresar al armario de las mujeres. La historiadora feminista Christine Bard exhumó los archivos de la moda y analizó la politización de la vestimenta.

Una prenda con profundo significado social y cultural

// Por Nicolás Artusi

“Y en su casa, ¿quién tiene puestos los pantalones?”: la picaresca nacional, en la recurrencia de chistes sobre maridos, esposas y suegras, naturalizó una certeza que, ya en la época de la Revolución Francesa, le asignaba una interpretación política a la prenda: “Quien calzón tiene, poder tiene”, se decía. Los menos favorecidos estaban, literal y simbólicamente, con las nalgas al aire. Los nuevos estudios del vestido confirman que el traje no sólo refleja un orden social sino que lo crea y permite, sobre todo, el control de los individuos. Sucesor del púdico calzón, y símbolo del poder y la masculinidad, el pantalón tardó siglos en ingresar al armario de las mujeres, sometidas a la estrechez del corset y el miriñaque. Si es cierto que “la ropa masculina también es un artificio, pero un artificio más cómodo y simple: está hecho para favorecer la acción, no para entorpecerla”, durante generaciones las mujeres estuvieron privadas de derechos y con el pantalón prohibido. En su brillante libro Historia política del pantalón, ilustrado en su portada con la foto del primer traje sastre femenino confeccionado por Yves Saint Laurent (¡recién en 1967!), la historiadora francesa Christine Bard exhuma los anales de la moda, disecciona la politización de la vestimenta y arriesga: “El pantalón es el marcador de sexo y género más importante para la historia occidental de los dos últimos siglos”.  Sigue leyendo

Nicolás Artusi, en tránsito

Retrato en Los Inrockuptibles: cara y ceca de una de las nuevas voces de la radio local.

Como pasajeros nocturnos. Así se imagina Nicolás Artusi a los oyentes de su programa de radio Su atención por favor, que va de lunes a viernes por la FM Metro a las 21 y que conduce junto a Shumi Gauto. “Es un programa sobre la experiencia de viajar y entonces imagino al oyente volviendo a su casa en auto, arriba de un colectivo, corriendo sobre la cinta de un gimnasio.” Apelando a una sofisticada programación musical, actualizada y cosmopolita, entrevistas e historias siempre sorprendentes, y coqueteando continuamente con la retórica de las líneas aéreas y de los aeropuertos, el programa viene como anillo al dedo, según Artusi, para ese momento del día en que muchos necesitan aterrizar.  Sigue leyendo

¡Suban el volumen!

Según un informe de Nielsen Music 360, basado en entrevistas a 3000 usuarios jóvenes de los Estados Unidos, la radio sigue siendo el medio donde la mayoría de las personas (48%) descubren nueva música, en comparación con sólo el 7% que lo hace a través de la navegación errática en YouTube y el 10% directamente en sitios de intercambio de archivos. Más datos: el 39% de las personas todavía usa y compra CDs; el 27% escucha en reproductores de MP3 y el 32%, en los teléfonos celulares. En el caso de los adolescentes, el 64% escucha música a través de YouTube; pero el 56% escucha música en la radio, mientras el 53% usa iTunes. Todos los números, acá.

Vicio por el porno

Antes había que ir al kiosco, poner cara de póker para pedir la revista y pagarla. Ahora alcanza con tener Internet y ver todos los desnudos que uno quiera completamente gratis.

// Por Nicolás Artusi

Como el rinoceronte negro occidental, el casete, los mapas impresos o la capa de hielo polar, en la primera década de este siglo la Humanidad también perdió el porno pago. No es broma: el reputado diario inglés The Guardian incluyó el voyeurismo arancelado entre las cosas que se extinguieron en los últimos diez años y, si la crisis de una industria amenaza con dejar en el paro (je) a los pornostars de Los Angeles, la gratuidad de lo erótico y la ubicuidad tecnológica permiten que siempre tengamos el sexo a mano.  Sigue leyendo

Rayos y centellas

Más del 80% de las víctimas de rayos son hombres. ¿Temeridad? ¿Mayor vida al aire libre? Las razones del fenómeno.

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Majestuoso y valiente, el jefe de una tribu de irreductibles galos era respetado por sus hombres y temido por sus enemigos, pero también era muy supersticioso y sólo tenía un único miedo visceral: que el cielo se le cayera sobre la cabeza. Si Abraracurcix se consolaba repitiéndose que “eso no va a pasar mañana…”, la fría estadística aporta una razón legítima para la fobia: el 80 por ciento de las víctimas de rayos son hombres. No se habla de las varillas de una bicicleta sino de la “chispa eléctrica de gran intensidad que se produce por descarga entre dos nubes o entre una nube y la tierra”. La ciencia investiga pero no termina de descubrir los motivos del extrañísimo fenómeno. Y mientras médicos y físicos elucubran distintas teorías, los motivos estarían en la psicología masculina: una tendencia innata al peligro y la ilusión de ser más fuertes que la mismísima naturaleza.  Sigue leyendo

Noticias más potentes que ficciones

La actualidad es el motor de una ficción que imagina la intimidad del movimiento Occupy Wall Street, salidas transitorias desde la cárcel, el duro control al mercado de divisas y los riesgos de Agüero y Tévez en Londres.

Instantáneas del fotoperiodismo

// Por Nicolás Artusi

Inmigrantes digitales, así se los llama: nacidos un poco antes o un poco después de 1975, se colaron en el Primer Mundo de la información como los “espaldas mojadas” mexicanos que se juegan el pellejo en el desierto de Texas. Crecieron aporreando un Atari que un tío que viajó a Norteamérica les trajo en los años de la tablita financiera y se hicieron grandes cuando abrieron su perfil de Facebook, empujados por la presión social de sus “contactos”. ¿Sabía usted que se marcan 3.000.000.000 de “me gusta” por día en el mundo? Abrumados de datos, en la intimidad de su hipocondría le temen al ACV como mal de la época (las cabezas estallan por exceso de información), satisfacen su ego ante cada pulgar arriba, miden el éxito según la cantidad de “seguidores” que consigan  y escriben todo el día, muchísimo más que sus mayores: SMS, tweets, actualizaciones de estado, mails y ficciones, marcadas por la urgencia de lo fugaz como presagio de lo que se perderá para siempre. Están contaminados de actualidad.  Sigue leyendo