El mirón invisible

“Sleep No More”: en un hotel neoyorquino, espectadores enmascarados e inmersos en la escena como fantasmas asisten a una versión de “Macbeth” que es furor del off Broadway.

// Por Nicolás Artusi / Nueva York

“Espíritus, ¡vengan a mí!”: en silencio, el grito se vuelve atronador. Ya presa de la locura, Lady Macbeth tiene las manos enrojecidas y, en la impúdica cercanía con el público, el realismo deja paso a la duda: ¿ketchup o sangre? En Manhattan, el Hotel McKittrick es escenario de la experiencia insólita: cinco pisos ambientados en la sombría Escocia de los años ’30; casi noventa habitaciones; una veintena de actores. Y los espectadores, enmascarados con tétricas caretas venecianas, recorren todos los espacios, como fisgones mudos: es la atmósfera asfixiante y alucinante de Sleep No More, la obra de “teatro inmersivo” que termina el 30 de junio después de haberse convertido en el éxito inesperado del off Broadway con su versión libre de Macbeth que remixa Shakespeare con Hitchcock, y que resume dos taras de la modernidad: el voyeurismo compulsivo y la ansiedad por suponer que lo mejor siempre está ocurriendo en otro lado.  Sigue leyendo

Las nuevas reglas de la TV

 

Una revolución silenciosa se está organizando en nuestros livings: la nueva Era Dorada de la TV pone en 32 pulgadas la mejor narrativa de nuestros tiempos. Prácticamente todo lo que sabíamos sobre “mirar televisión” está cambiando: desde el nacimiento del streaming hasta la muerte de la publicidad, la caja boba se convirtió en el medio más inteligente de la historia. Y los programas son lo más terrorífico, audaz y complejo que hayamos visto. La revista masculina GQ compiló algunas de las “las nuevas reglas de la TV”:  Sigue leyendo

Lo que hay que tragar

Habla Gustavo Duch, el autor del libro que denuncia los disparates que comemos. ¿Apocalipsis sobre la mesa?

// Por Nicolás Artusi

Homero Simpson contra Popeye: en la batalla de los dibujitos, si el padre de familia luchara contra el marinero nómade, también se enfrentarían dos modelos de alimentación. Es la guerra de la dona contra la espinaca. En los tiempos modernos se come mal, mucho y caro, entonces: ¿estamos frente a un apocalipsis alimentario? Se requieren 7 litros de petróleo para obtener un kilo de carne de vaca y 3.000 litros de agua para un kilo de pollo: “Los carnívoros debemos tener en cuenta que, si no moderamos nuestro consumo, nos convertimos en parte de una maquinaria perversa”, alerta Gustavo Duch desde Barcelona. El es un veterinario español que acaba de publicar el libro Lo que hay que tragar, minienciclopedia de política y alimentación, una denuncia contra el disparate alimentario: cada 24 horas, 3.500 cerdos viajan desde varios países de Europa hasta España y, en ese mismo día, otros 3.000 cerdos hacen el camino inverso. En el Lago Victoria, en Africa, las multinacionales extraen diariamente millones de peces para el consumo en el Primer Mundo, mientras dos millones de vecinos africanos se mueren de hambre. Los kilómetros que recorren muchos de los alimentos que consumimos encierran absurdos como estos. Y si es cierto que para preparar huevos fritos con chorizo, la gallina colabora pero el chancho se compromete, la parábola ilustra la diferencia entre el interés y la lucha: Gustavo se propone como un Robin Hood de la comida y, ahí donde defiende el derecho a la cena de pobres y jóvenes, también pelea para que los países consigan una “soberanía alimentaria“.  Sigue leyendo