Semillas de maldad

Ahora dicen que, desde que probaron la marihuana, “aman a toda la Humanidad”. Pero hace 10 años crearon la primera banda de teen pop nazi. Las descubrí en un viaje a California. Conozcan a las monstruosas Prussian Blue.

// Por Nicolás Artusi / Burbank, California

La ilusión de una América republicana y democrática se desvanece cuando la prensa te informa de cada paso de los miembros de la monarquía local (Paris, Mary Kate, Lindsay, Jessica) y directamente se pulveriza cuando te presenta a las que vienen en la línea de sucesión: las hermanitas Lamb y Lynx, princesas herederas del pop, cantantes del grupo Prussian Blue (“azul prusiano”), portavoces de la supremacía blanca y admiradoras confesas de Hitler. Si pasás una temporada en Burbank (“una ciudad tan conservadora que se parece más a Kansas que a la enloquecida Hollywood”, avisa Yahoo! Travel) podés encontrar su disco en la sucursal de Virgin o toparte con ellas al sintonizar ABC, el canal 7 del aire local, donde hicieron caritas ante las cámaras del programa Primetime. Lamb y Lynx Gaede son casi como cualquier americanita de 13, nativas de Bakersfield, acá nomás en California, y poseedoras de la mayor ambición nacional: alcanzar una estrella. Sigue leyendo

¡Para comérsela doblada!

Shumi Gauto: la locutora que dobla al inglés las producciones eróticas del canal Playboy. No digas “sí”, decí “oh, yeah”.

// Por Nicolás Artusi

“My wet crotch!”. Como “ahora me lo venís a decir” de Juan Perugia, “no hay problema” de Alf, o “lo sospeché desde un principio” del Chapulín Colorado, el latiguillo corona cada actuación y se dedica a la platea que espera el remate. “My wet crotch!”, repite ella, en inglés y en plan locutrola profesional, y en la pantalla la conejita acaba el sketch mientras se toca ahí (sí, ahí mismo), los labios dibujan en sincro las tres palabritas y el políglota entiende que habla de su húmeda entrepierna. Si la módica industria del porno criollo repasó los clásicos de la cultura pop para ofrecer sus títulos más ingeniosos (recordar Los pinjapiedras o Las tortugas pinjas), ahora el canal Playboy rueda en la Argentina para el exterior una versión hot de Amas de casa desesperadas, que podrá llamarse Housewives o Neighbourhood Rumours. En la ficción de ese country caliente, la castañita Eliza es la más casta de cuatro amigas pero. se está enamorando de Vivien, la vecina comehombres. Cuando espía por la ventana la asaltan unas irrefrenables ganas de tocarse y mientras la playmate argentina mueve la boca en la pantalla, la locutora Shumi Gauto (26) dobla al inglés sus parlamentos más sexcitantes (sí, el ya repetido “my wet crotch”). “No tengo que acabar: ésa fue mi primera pregunta para los productores”, confiesa Shumi, voz de la cinta que está calificada como softporn: sin penetraciones en primerísimo primer plano. Aclara ella: “No es triple X“. Sigue leyendo

¿Qué clase de tipo sos?

La tipografía, un mundo de altas y bajas pasiones. ¿Por qué despierta tanto odio el uso de la Comic Sans? ¿Por qué Obama decidió usar la Gotham como distintivo gráfico? Desde que se popularizó el uso del procesador de textos, las tipografías dejaron de ser un fetiche de los diseñadores gráficos y se convirtieron en un fenómeno masivo.

// Por Nicolás Artusi

El autor más leído del mundo no es Stephen King, ni William Shakespeare, ni JK Rowling: es un tal Matthew Carter. Todos leímos algo de él: es el diseñador de Verdana, el tipo de letra omnipresente que Microsoft y Google eligieron para sus textos. Hijo de un legendario tipógrafo inglés, Carter puede jactarse de su ubicuidad: sus fuentes (además de Verdana, otras célebres como Georgia, Bell Centennial o Tahoma) vienen instaladas en todas las computadoras del mundo y aparecen, tal vez, en la mitad de la publicidad occidental. Es un auténtico best-seller. Si es cierto que una expresión popular como “la fuente de todo conocimiento” remite a la época de Gutenberg y le reconoce a los caracteres móviles la virtud de transmitir los saberes universales, hoy las fuentes dejaron de ser un fetiche de los diseñadores gráficos y se convirtieron en un fenómeno masivo. Desde que se popularizó el uso del procesador de textos, cualquiera puede elegir entre más de 100.000 tipos distintos y dotar a sus letras de una personalidad propia. Ahí donde sea imposible ignorar su poder, o el carácter que le imprimen a nuestras monografías universitarias o cartas de amor, ¿qué hace que una tipografía triunfe o fracase en su misión de decir tal o cual cosa?  Sigue leyendo

Las 32 ideas que van a cambiar el mañana

La bombita eléctrica, como símbolo del fracaso y del éxito: Thomas Alva Edison la inventó en 1879, pero tuvieron que pasar 40 años para que el público la adoptara en forma masiva y el negocio se volviera redituable. Recién entonces, cuando se comprobó su éxito, otros inventores crearon aparatos que funcionaran con energía eléctrica y empezaron a fabricar tostadoras, planchas y hasta motores eléctricos para la industria. A los medios les gusta descubrir historias de grandes innovadores, construyendo mitos alrededor de genios que tienen en sus garajes ideas que van a revolucionar el mundo. Pero en realidad, la “innovación” no es lo importante: lo que importa es todo lo que ha llevado hasta ahí. Si uno no sabe que la lamparita incandescente fue un fracaso antes de ser un éxito, es imposible valorar la importancia de las nuevas ideas.  Sigue leyendo

Soy solo y me gusta serlo

Los solteros son cada vez más, pero las porciones de ravioles del supermercado siguen viniendo para dos. Mitos y verdades de la relación entre estado civil y felicidad.

// Por Nicolás Artusi

Paralizado ante la góndola de congelados, vuelvo a mirar el paquete de ravioles y, como si la cifra pudiera cambiar por voluntad del cliente, otra vez confirmo: 500 gramos, dos porciones. La soltería me condena a la pasta seca y mi espíritu emprendedor me empuja a imaginar negociones: si Ned Flanders llegó a fundirse con Leftorium, su revolucionaria tienda de productos para zurdos, yo me puedo hacer millonario con el primer supermercado que venda porciones individuales. Soy solo, pero estoy a la moda. En pleno siglo XXI, el 51 por ciento de la gente está casada; en 1960 era el 72 por ciento. Mientras los cuentos infantiles encuentran su final feliz en el matrimonio, y el stand up interpreta la pareja como el más rutinario de los tormentos, es hora de aceptar la evidencia: algunos de nosotros no vamos a encontrar el amor de nuestras vidas. Y viviremos para contarlo.  Sigue leyendo

Paternidad irresponsable

En las vísperas del Día del Padre, dicen que tener un hijo es una oportunidad para madurar, pero hay quienes opinan lo contrario y reivindican las tardes de Playstation.

// Por Nicolás Artusi

Una leyenda familiar cuenta que el día que nació mi primo, en lo más cínico de la crispación post-parto, mi tía le dijo a mi tío: “Por fin vas a dejar de ser el pendejo de la casa”. Error. Si una educación higienista insiste en la idea de la “paternidad responsable”, el hombre no necesita de la llegada de una réplica en escala para renunciar a la soberbia, gozosa, vitalicia irresponsabilidad. ¿Acaso habrá que resignar las mañanas domingueras regaladas al TC 2000 por los lisérgicos elefantitos rosados de Baby TV? Se dice que, en los días posteriores al nacimiento, el hombre disfruta de una sensación de euforia que ninguna droga (¡ni siquiera una tarde completa de playstation!) puede proveer. Pero esa ketamina emocional dura apenas seis semanas. Es científico: después, todo se nivela. Mientras los médicos discuten si la depresión post-parto es extensiva a los varones, algunos padres primerizos se chocarán en el puerperio con el dolor de ya no ser los querubines de la casa y con la indiferencia cruel de madres, abuelas y tías: nadie va a correr detrás de sus berrinchesSigue leyendo

El éxito: ¿esfuerzo o suerte?

El autor Michael Lewis, guionista de las películas Un sueño posible y El juego de la fortuna, dio una conferencia universitaria esta semana que disparó la polémica en los medios académicos de los Estados Unidos: dijo que “el éxito en este mundo no es enteramente una cuestión de mérito y esfuerzo sino que una fuerza misteriosa y mística llamada ‘suerte’ juega un papel decisivo”. Graduado en Historia en Princeton, contó que su primer golpe de suerte fue durante una cena, cuando “casualmente” lo sentaron junto a la esposa de un alto jefe de Salomon Brothers, que animó a su marido a que le diera un trabajo. Con lo que vio en Wall Street escribió su primer libro, Liar’s Poker, que se convirtió en un best seller inesperado. Ocurre que “a la gente exitosa no le gusta adjudicar a la suerte el secreto de su éxito. No quieren reconocer el rol fundamental que los ‘accidentes’ tienen en sus vidas”. Es lo que los psicólogos llaman “ilusión de control”.

Desde este mes, en El Dipló

 

Oui Oui: fundada en mayo de 1954 por Hubert Beuve-Méry, es la revista que se propone como “una voz clara en medio del ruido”. Dice Wikipedia: “Sus artículos son extensos, firmados por expertos y defendiendo opiniones bien definidas. Particularmente, la revista sostiene una visión crítica sobre los efectos de la globalización sobre el mundo y sus habitantes. Se suele considerar un medio de tendencias políticas izquierdistas. Es apodada Le Diplo por sus lectores franceses”. Entre nosotros, es El Dipló. Y desde este mes me contará entre sus páginas. La nota del debut es un extenso análisis sobre la influencia de las tipografías en la cultura contemporánea. ¡Bonjour!