Romances de oficina

Lo dice la estadística: 4 de cada 10 personas tienen amoríos en el trabajo. Consejos para que el final de una relación no signifique el despido.

// Por Nicolás Artusi

Los chichoneos eternos junto a la máquina de café o las horas muertas en la charla ociosa. ¿En qué otro lugar nos pasamos ocho, diez o doce horas por día? El boludeo eterniza la jornada laboral y nos mantiene ahí, sentaditos como impone la lógica patronal de la silla caliente: si la Argentina es uno de los países donde se trabaja mayor cantidad de horas, la oficina es el gran promotor de romances de nuestros tiempos. Es oficial: según el supersitio de búsquedas laborales CareerBuilder.com, cuatro de cada diez trabajadores tendrán un amorío con un/a compañero/a en algún punto de sus carreras. Y tres se casarán con la persona que conocieron en el laburo. Ahí donde el cliché del acoso inmortalizó el sketch del jefe con la secretaria sentada en sus rodillas, ¿cómo llegamos a encontrar el amor en ese despelote de carpetas, memos, abrochadoras, biromes y remitos?

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La carcajada final

“Public speaking” es un documental de Martin Scorsese sobre la figura de Fran Lebowitz, la mítica escritora que sufre un bloqueo creativo desde 1979.

La cosa por la que me castigaban en casa terminó siendo la misma por la que me pagan”. La parábola premia con justicia el acto de hablar en público de manera compulsiva y, ahí donde Raymond Carver haya reclamado “querés hacer el favor de callarte por favor”, la afilada Fran Lebowitz le habría respondido con otro tsunami de palabras. Blablablá. Hombruna, ancha en sus sacones, vestida siempre de varón, con la voz cascada por el cigarrillo, a los 60 años sigue siendo una observadora cínica y brutal del Imperio desde los días del flower power hasta el hipotético default , un mito de la inteligencia neoyorquina y una mujer que, verborrágica en la oralidad, se confiesa impotente en la escritura: hace tres décadas que no puede terminar un libro. Pero hizo del bloqueo una carrera exitosa. Si en la desesperación por el best-seller algún editor argentino patentó el oxímoron del “lector que no lee”, Fran Lebowitz es la escritora que no escribe: sin textos desde 1981, cuando publicó Social studies , el segundo de sus dos libros de “ensayos cómicos”, hizo de la pereza una marca de autor.  Sigue leyendo