Orgullo, prejuicio y zombies en la serie más oscura de la temporada

Taboo

TOM HARDY EN “TABOO”.

Líneas de tiempo: corresponsal cultural

El muerto que camina: aun sin ser un zombie, James Keziah Delaney parece recién salido de la tumba. Cuando toda la mugrienta y embarrada Londres de 1814 lo daba por perdido, él vuelve de un destierro en África para vengar la muerte de su padre y, en la faena, recuperar lo que es suyo por herencia. Tiene el cuerpo estampado con tatuajes tribales, el ojo izquierdo cruzado por una cicatriz profunda, la voz convertida en gorjeos guturales y la cara de rufián entrañable del actor inglés Tom Hardy (de quien se dijo que “parece un chiflado recién salido de una pelea pero que se mueve y actúa en cada momento como si llevara en la mano una taza de porcelana fina”). No conviene develar mucho más de Taboo, la miniserie más oscura y angustiosa de la temporada: recién estrenada en el canal Fox+, es una delirante pieza del género gore decimonónico o el improbable caso de una novela de Jane Austen adaptada para la televisión por George A. Romero.  Sigue leyendo

Confesiones de una máscara

Un viaje con Barthes a México y su máxima expresión de la teatralidad: la lucha libre.

Souvenir: recuerdos de CDMX.

Místico

MISTICO.

Envuelto en un halo beatífico, deja el ring hecho un chiquero pero él no se ensucia los zapatitos blancos. La máscara, también blanca, está ornamentada con rayos dorados y esta noche en que Místico se enfrenta a Atlantis, los mandobles y las patadas parecen capaces de separar los océanos. Si es cierto que la principal virtud del catch es la de ser un espectáculo excesivo, en el ringside del Arena México soy salpicado con las gotas de sudor oceánico de Atlantis pero aunque una llave pueda inmovilizarlo por algunos segundos Místico ni transpira: es puro éxtasis religioso. Los espectadores (¡somos miles!) consentimos un pacto de silencio aun en el estruendo de la multitud: suspendemos la incredulidad porque en la lucha libre, como en el teatro, se confía a ciegas en la virtud de todo espectáculo: sólo importa lo que se ve.  Sigue leyendo

Quién mató al hombre que sabía demasiado

Barthes

ROLAND BARTHES.

El martes 25 de marzo de 1980 muere Roland Barthes. El mayor semiólogo del siglo XX da su último suspiro después de varios días de una dolorosa agonía, provocada por las heridas que le causa una furgoneta que lo atropella frente a la Sorbona. “Todo es signo”, habría dicho de poder hablar. Hasta ahí, los hechos. Pero una mitología nunca confirmada (en fin, como toda mitología) dice que a Barthes, en realidad, lo mataron: el pensador total era el poseedor de un truco retórico que puede convencer a las masas de cualquier cosa y los sospechosos del crimen son los mismísimos François Mitterand, Michel Foucault, Julia Kristeva, Phillippe Sollers o Umberto Eco. Ésta es la rocambolesca trama de La séptima función del lenguaje, la segunda novela del escritor francés Laurent Binet (después de HHhH, que narraba con enormes libertades la vida de Reinhard Heydrich, “el hombre más peligroso del Tercer Reich”) y en sus deliciosos disparates la obra deslumbra al narrar la Historia según la óptica personal.  Sigue leyendo

Fantasías musicales animadas de ayer y hoy

Drawn and Recorded

DRAWN AND RECORDED.

“Dios es gay”: bajo los efectos de un whisky cargado, Kurt Cobain grafitea las tres palabras en la puerta de un centro médico para adolescentes embarazadas y, en el pequeño asalto, se pinta un destino de rebelde sin pausa. Mientras duerme la mona que sigue a toda borrachera fugaz, su amiga Kathleen Hanna escribe en la pared de su casa “Kurt huele a espíritu adolescente” y cuando él se despierta se siente honrado por la frase de voluntad juvenilista, que lo hace sentirse un cruzado anticapitalista intocado por la adultez burguesa… pero un tiempo después descubre que Teen Spirit es la marca del desodorante para chicas que usa su novia. En tres minutos, un dibujito cuenta cómo nació Smells Like Teen Spirit, el himno generacional de Nirvana: es el episodio más comentado de Drawn and Recorded (“dibujado y grabado”), la sensacional serie animada que Spotify exhibe en un puñado de países (entre ellos, la Argentina) y que repasa las parábolas gloriosas y amargas de la creación rockera: aun convencido de ser un anarquista, Kurt eleva la venta del desodorante a niveles siderales. Conclusión: “El capitalismo es muy resiliente”.  Sigue leyendo

El cine musical, un antidepresivo sin efectos colaterales

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LA LA LAND.

Un bálsamo contra la tristeza o un antidepresivo sin efectos colaterales (más que la lógica manía de salir del cine a los saltos y cantando la la lá): esta noche, cuando se entreguen los premios Oscar, se habrá consumado el renacimiento del cine musical. La crónica facilona insistirá en la hiperinflación de nominaciones de la película La La Land, capaz de empardar a monstruos sagrados como La malvada o Titanic, pero la fábula agridulce de una actriz y un pianista que quieren triunfar en Hollywood confirma un fenómeno de la época: el musical como reacción luminosa (en este caso, de neón) frente a los tiempos oscuros de la política. “Los sociólogos de pacotilla recurrirán al tópico de que se ha convertido en un bálsamo optimista a las puertas de la era depresiva que augura Donald Trump”, escribió Román Gubern, el más venerado de todos los críticos españoles de cine: “Pero cuando Damian Chazelle diseñó su cuento de hadas californiano Trump pertenecía todavía a los arrabales de la política”.  Sigue leyendo

Adónde van los punks sin casa cuando llueve

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VIRGINIE DESPENTES.

Hace semanas que no compra café: para mí, un fanático con vocación escandalosa (“soy un drogadicto: tomo diez cafés por día”, escribí alguna vez), es el colmo de la miseria. Pero a los cuarenta y pico, el francés Vernon Subutex tampoco tiene para pagar los cigarrillos o la cerveza, menos todavía el alquiler, y cuando muere su amigo y mecenas, el rockero superstar Alex Bleach, queda en Pampa y la vía (suponiendo que en París hubiera una calle Pampa que cruza una vía, que no la hay). Así empieza la sensacional novela Vernon Subutex I, primera parte de la trilogía literaria escrita por la artista total Virginie Despentes y que es la comedia humana actual que habría encantado a Balzac y que pinta una época: ésta. En sus años buenos, Vernon era dueño de una disquería y con el colapso de la industria se materializa el terror máximo de todos los que nacimos en familias sin fortunas ni abolengo: quedarnos sin lugar adonde vivir y eso, según Despentes, “que sea un temor realista o nacido de un exceso de pesimismo da igual”.  Sigue leyendo

La más lunática de las conspiranoias

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OPERACION AVALANCHA

“La NASA no puede llegar a la Luna”. En los años previos al mítico 1969, los astronautas yanquis sólo tienen una obsesión: ganarle a los cosmonautas rusos la conquista del espacio. Atormentado por la imposibilidad técnica (el Apollo XI todavía no está preparado para alunizar), un agente ultrasecreto de la CIA tiene una ideota que aún hoy anima discusiones: filmar en un estudio la llegada del hombre a la Luna con la misma tecnología que usaba Stanley Kubrick para rodar 2001, odisea del espacio. Con el grano grueso y los colores sepiados, la película Operación Avalancha exhuma los archivos fílmicos supuestamente clasificados en aquella época y, en su cruza bastarda de Mad Men con El proyecto Blair Witch, consagra la debilidad por las conspiraciones como furor de la época y plantea una hipótesis: no es una mentira si alguien lo cree.  Sigue leyendo

El plomero más famoso del mundo sigue a las corridas

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MARIO BROS.

Un plomero italiano que nació en Japón, pero vive en Brooklyn y es famoso en todo el mundo: con su overol azul y su mostacho espeso, Mario es el epítome de la globalización. Y también es el ícono de una época vertiginosa, donde el éxito, la velocidad y la eficiencia son los atributos más valorados. Siempre urgido de rescatar a la princesa Peach, su mayor aptitud no es empastar la pinchadura de un caño ni cambiar un cuerito que gotea, sino correr y saltar maníacamente para llegar al fin del día con la labor cumplida: menos un héroe clásico que un cuentapropista sin vacaciones ni aguinaldo. Hace unos días, el lanzamiento del jueguito Super Mario Run, el primero disponible para celulares (“¡Por fin llegó! Ya estamos haciendo acrobacias con un solo dedo gracias a unos controles maravillosamente sencillos”, se exalta en el App Store) mete al plomero en el bolsillo de medio mundo: cuando vibre la entrepierna, Mario otra vez saldrá corriendo.

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Perdidos en la madrugada de Tokio

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MIDNIGHT DINER: TOKIO STORIES.

“La comida es como la vida; no podemos hacer elecciones racionales todo el tiempo”. En la renuncia de la dieta, el señor Shimada se permite la módica locura del exceso. Es uno de los parroquianos habitués de Shin’ya shokudou, un pequeñísimo restaurante de menú fijo que funciona entre la medianoche y las siete de la mañana en un callejón de Tokio. Y junto al exotismo de un tan-men (un caldo de vegetales con fideos que una clienta pide… sin fideos), el señor Shimada descubre a un antiguo amor de su juventud. Bajo la severa mirada de un cocinero que se hace llamar The Master, el saloncito comedor funciona como escenario para la vida: la nueva serie japonesa Midnight Diner: Tokio Stories, que se puede ver en Netflix, ya es la más inspiradora del año y en su revoltijo de tan-men, salchicha empanizada, omurice, tofu de huevo y batata salteada confirma un berretín de la época: la comida como fetiche cultural o guía moral.  Sigue leyendo

La llanura solitaria de una novela en Mongolia

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MONGOLIA.

¿Cómo ocultar un crimen en el país más vacío del mundo? Si una máxima de la lógica detectivesca dice que la mejor manera de disimular algo es dejarlo a la vista de todo el mundo, en Mongolia hay mucho lugar para eso. Son 3 millones de habitantes en 1.500.000 metros cuadrados: la población del Uruguay en un territorio con el tamaño de Irán. En las llanuras infinitas, el comisario Yeruldelgger Khaltar Guichyguinnkhen debe encontrar al asesino de una nena de cinco años enterrada junto con su triciclo: más Harry el sucio que Sherlock Holmes, el protagonista de la novela Yeruldelgger, muertos en la estepa, recién publicada acá, mantiene el suspenso durante quinientas páginas y confirma el éxito de un subgénero de época: el policial etnográfico.  Sigue leyendo