El fantasma de mi ex

Separarse ya no es lo que era. En tiempos de Facebook y otras redes sociales, resulta imposible no caer en la tentación del fisgoneo masoquista.

Apuntes: vidas privadas

Web

// Por Nicolás Artusi

Ya son los dos demasiado mayorcitos como para destrozarse, así que terminen esto de una manera civilizada: aunque te duela ver que ella prefiera apretar todas sus cosas en un bolsito de tan insoportable que se le hace vivir con vos, que se vaya, que olvide tu nombre, tu cara, tu casa y que pegue la vuelta. Y si te he visto, no me acuerdo. Un higienismo de la separación recomienda mantener distancia y no enterarse nada de nada pero, ay, es prender nomás la computadora que ahí aparece: ostentando su rapidísima recuperación ante el duelo del divorcio, feliz con amigos, en la liviandad del sentirse libre. Si en la comedia tontolona Los fantasmas de mi ex, la pesadilla del hombre era toparse con los muertos sentimentales que guardaba en el ropero, en la edulcorada Simplemente no te quiere, la mujer se lamentaba de la multitud de formatos que la tecnología ofrece para que un tipo la plante. SMS. E-mail. FacebookSigue leyendo

El recuerdo de lo que aún no sucedió

Recuerdos futuro

SnackSi uno quiere recordar cosas pasadas de su vida, hay miles de fotos o e-mails que traen esos recuerdos del pasado. ¿Pero cómo recordar lo que todavía no sucedió, como una reunión de trabajo, un partido de fútbol con los amigos o cerrar la ventana del balcón antes de salir de casa? Esa es la diferencia entre la memoria retrospectiva y la memoria prospectiva. ¿Por qué suele fallar esta última? La memoria prospectiva nos dice que hay hacer una tarea A cuando estés en el lugar B en el momento C. El problema es que el lugar B o el momento C no nos dicen por sí solos cuál es la tarea A. Hasta ahora. Una nueva generación de aplicaciones usará la geolocalización para que, al pasar por un sitio en un momento determinado, una alarma nos recuerde lo que tenemos que hacer.

Efecto “cabeza quemada”: 10 preguntas

Burn Out

SnackEnero es el mes clave en el diagnóstico del efecto “burn out” o, entre nosotros, “cabeza quemada”. Los que aún no se van de vacaciones sienten que no tienen la energía suficiente para encarar el inicio de un año nuevo. El año que aparece por delante parece interminable y las reservas de energía mental parecen estar agotadas. Pero antes de golpearse el cráneo con un matafuegos, es conveniente hacerse algunas preguntas para autoevaluar el nivel de quemazón y elegir un conveniente protector solar para la cabeza… pero del lado de adentro.

10. ¿Estoy realmente muy ocupado o sólo es una sensación?
09. ¿Cuál es la prioridad?
08. ¿Qué pasa si no tengo suficiente tiempo?
07. ¿Estoy rodeado de gente que consume mi energía?
06. ¿Debo hacerlo todo yo mismo?
05. ¿Qué pasaría si dijera “no”?
04. ¿El consumo me está consumiendo la vida?
03. ¿Todo el stress es malo?
02. ¿Está bien combatir la ansiedad o es normal estar nervioso?
01. ¿Cómo hago para dejar de mirar el reloj?

Woody Allen está salvado

Investigadores de la Universidad de Rochester descubrieron que la neurosis puede ser positiva para la salud. En su estudio, evaluaron los parámetros físicos, los rasgos de la personalidad y la salud psicológica de 1.054 adultos y descubrieron que los más neuróticos (aquellos que tienen la irritabilidad entre sus características emocionales principales) tienen bajos niveles de IL-6, un indicador de la crispación y la angustia. Y como estas condiciones están asociadas con enfermedades cardíacas, ataques cerebrales y demás… ¡eureka! Conclusión: acompañada por cierta autoconciencia, la neurosis puede ser beneficiosa para la salud. Una buena razón para vivir muchos años sufriendo.

Paternidad irresponsable

En las vísperas del Día del Padre, dicen que tener un hijo es una oportunidad para madurar, pero hay quienes opinan lo contrario y reivindican las tardes de Playstation.

// Por Nicolás Artusi

Una leyenda familiar cuenta que el día que nació mi primo, en lo más cínico de la crispación post-parto, mi tía le dijo a mi tío: “Por fin vas a dejar de ser el pendejo de la casa”. Error. Si una educación higienista insiste en la idea de la “paternidad responsable”, el hombre no necesita de la llegada de una réplica en escala para renunciar a la soberbia, gozosa, vitalicia irresponsabilidad. ¿Acaso habrá que resignar las mañanas domingueras regaladas al TC 2000 por los lisérgicos elefantitos rosados de Baby TV? Se dice que, en los días posteriores al nacimiento, el hombre disfruta de una sensación de euforia que ninguna droga (¡ni siquiera una tarde completa de playstation!) puede proveer. Pero esa ketamina emocional dura apenas seis semanas. Es científico: después, todo se nivela. Mientras los médicos discuten si la depresión post-parto es extensiva a los varones, algunos padres primerizos se chocarán en el puerperio con el dolor de ya no ser los querubines de la casa y con la indiferencia cruel de madres, abuelas y tías: nadie va a correr detrás de sus berrinchesSigue leyendo

El éxito: ¿esfuerzo o suerte?

El autor Michael Lewis, guionista de las películas Un sueño posible y El juego de la fortuna, dio una conferencia universitaria esta semana que disparó la polémica en los medios académicos de los Estados Unidos: dijo que “el éxito en este mundo no es enteramente una cuestión de mérito y esfuerzo sino que una fuerza misteriosa y mística llamada ‘suerte’ juega un papel decisivo”. Graduado en Historia en Princeton, contó que su primer golpe de suerte fue durante una cena, cuando “casualmente” lo sentaron junto a la esposa de un alto jefe de Salomon Brothers, que animó a su marido a que le diera un trabajo. Con lo que vio en Wall Street escribió su primer libro, Liar’s Poker, que se convirtió en un best seller inesperado. Ocurre que “a la gente exitosa no le gusta adjudicar a la suerte el secreto de su éxito. No quieren reconocer el rol fundamental que los ‘accidentes’ tienen en sus vidas”. Es lo que los psicólogos llaman “ilusión de control”.

El muñeco maldito

Ken, el novio de Barbie, cumplió 50 años y no muestra ni un signo de la mediana edad. Tampoco, hay que decirlo, demasiada virilidad.

// Por Nicolás Artusi

En abierto desafío a la crisis de la mediana edad, llega a la madurez con las facciones intocadas: ni una arruga surca el rostro siempre bronceado, ni un amago de calvicie ralea su cabellera siempre frondosa. Acaso demasiado esbelto para la estampa clásica de un hombre saludable, Ken, el eterno consorte de la muñeca Barbie, cumple cincuenta años y, si a ella se la criticó por la rotunda protuberancia de sus pechos plásticos o la inhumana circunferencia de la cintura, en él se hace más palpable la ausencia; lo liso es sinónimo de lo perfecto pero el muñecote se muestra sin relieves justo ahí donde los hombres nos exigimos la virtud de un amante superdotado: en la entrepierna.

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Mal pronóstico para la tormenta de ideas

Inventado hace más de 50 años, el “brainstorming” está en el banquillo. Una nueva ola de estudios cognitivos dice que esta técnica de creatividad tiene un problema: no funciona.

// Por Nicolás Artusi

Con tres paquetes de cigarrillos por día, un trago old fashioned sobre el escritorio a la hora de la siesta y un riguroso arsenal de camisas almidonadas, hubo una época en que los hombres de Mad Men eran reales: cuando las agencias de publicidad no habían sido invadidas por metegoles y mesas de ping pong, un tal Alex Osborn, socio de la mítica agencia BBDO, escribió el libro Your Creative Power (Su poder creativo), que se convirtió en el best seller inesperado de principios de los ’50. Con una astuta combinación de autoayuda cientificista y anécdotas del negocio, a Osborn se le ocurrió uno de sus mejores eslóganes para vender su propia obra (“si lee este libro duplicará su potencial creativo”) aunque la epifanía llegara recién en el capítulo 33: Cómo organizar un equipo para crear ideas. Era el nacimiento del brainstorming . Formado en la rutina de inventar avisos para vender planchas de General Electric o navajas de Gillette, el gurú concluyó que, cuando las personas piensan juntas, se genera una “tormenta de ideas” capaz de resolver cualquier problema. Pero una nueva generación de estudios cognitivos desmiente la utilidad de la tempestad y afirma que el brainstorming tiene un solo inconveniente: no funciona.  Sigue leyendo

¡Estoy aburrido! Cómo lidiar con la desconexión

Las 24 horas con celular y con Internet, ya no soportamos un segundo sin la información que nos traen las redes sociales. Conexión o muerte.

// Por Nicolás Artusi

Los dedos tamborilean frenéticos sobre un mostrador de fórmica, el pasamanos de una escalera o el respaldo de una silla en esa incierta tierra de nadie llamada ”sector de atención al público” en el banco: la fila se nos antoja kilométrica como la Larga Marcha de Mao a través de la China y, ahí donde las normas de seguridad impidan usar el telefonito, una crispación muda le hará subir los calores al hombre impaciente. El varón se roza la entrepierna para percibir una vibración, pero, lejos de cualquier pulsión autoerótica, nomás comprueba que el celular no esté sonando. ¿Y si justo ahora recibe una llamada importante? ¿Y si se pierde el tweet más comentado del día? ¿Y si el correo le filtra la foto de la última vedettonga enchastrada y él acá, confinado a la espera en una bóveda que se anuncia eterna?  Sigue leyendo