Separarse ya no es lo que era. En tiempos de Facebook y otras redes sociales, resulta imposible no caer en la tentación del fisgoneo masoquista.
Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi
Ya son los dos demasiado mayorcitos como para destrozarse, así que terminen esto de una manera civilizada: aunque te duela ver que ella prefiera apretar todas sus cosas en un bolsito de tan insoportable que se le hace vivir con vos, que se vaya, que olvide tu nombre, tu cara, tu casa y que pegue la vuelta. Y si te he visto, no me acuerdo. Un higienismo de la separación recomienda mantener distancia y no enterarse nada de nada pero, ay, es prender nomás la computadora que ahí aparece: ostentando su rapidísima recuperación ante el duelo del divorcio, feliz con amigos, en la liviandad del sentirse libre. Si en la comedia tontolona Los fantasmas de mi ex, la pesadilla del hombre era toparse con los muertos sentimentales que guardaba en el ropero, en la edulcorada Simplemente no te quiere, la mujer se lamentaba de la multitud de formatos que la tecnología ofrece para que un tipo la plante. SMS. E-mail. Facebook. Sigue leyendo

Si uno quiere recordar cosas pasadas de su vida, hay miles de fotos o e-mails que traen esos recuerdos del pasado. ¿Pero cómo recordar lo que todavía no sucedió, como una reunión de trabajo, un partido de fútbol con los amigos o cerrar la ventana del balcón antes de salir de casa? Esa es la diferencia entre la memoria retrospectiva y la memoria prospectiva. ¿Por qué suele fallar esta última? La memoria prospectiva nos dice que hay hacer una tarea A cuando estés en el lugar B en el momento C. El problema es que el lugar B o el momento C no nos dicen por sí solos cuál es la tarea A. Hasta ahora. Una nueva generación de aplicaciones usará la geolocalización para que, al pasar por un sitio en un momento determinado, una alarma nos recuerde lo que tenemos que hacer.


Investigadores de la Universidad de Rochester descubrieron que 



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