Mi barba tiene tres pelos

Eso de afeitarse todos los días es cosa del pasado. Ahora se usa pelo facial abundante. Barbas, bigotes y sus usos, la vuelta del hombre recio.

Apuntes: vidas privadas

Barba hipster

// Por Nicolás Artusi

Las cuchillas se deslizan sobre la cara como los patines de un partido de hockey sobre hielo. Pzzzzzzzzzz. El hombre venerable pretende que rostro y cuello estén suaves como un piso de parquet y se somete a la diaria tortura de la afeitadora, en desigual lucha contra la rutina, el ardor y la voluntad de controlar la botánica facial (en mi casa, se decía que el tío Tito era tan hirsuto que debía afeitarse a la mañana y a la tarde, sólo para mostrarse digno y presentable a toda hora). Ahí donde un filósofo haya definido “lo liso como sinónimo de lo perfecto”, una nueva generación de hombres levanta la bandera del orgullo facial, renuncia a los afanes de la perfección y se deja crecer la barba como contraseña de época: si durante años fue incompatible con la rígida idea de “buena presencia”, hoy es una marca de identidad para señores de todas las edades que necesitan aferrarse a algo real, natural y estableSigue leyendo

Números en rojo

17

Es la cantidad de veces que se masturba por mes un hombre heterosexual promedio, según la revista Details.

La encuesta entre sus lectores también devela que su lector promedio tiene sexo casual 7 veces por mes y que llega al orgasmo 23 veces cada 30 días.

El fantasma de mi ex

Separarse ya no es lo que era. En tiempos de Facebook y otras redes sociales, resulta imposible no caer en la tentación del fisgoneo masoquista.

Apuntes: vidas privadas

Web

// Por Nicolás Artusi

Ya son los dos demasiado mayorcitos como para destrozarse, así que terminen esto de una manera civilizada: aunque te duela ver que ella prefiera apretar todas sus cosas en un bolsito de tan insoportable que se le hace vivir con vos, que se vaya, que olvide tu nombre, tu cara, tu casa y que pegue la vuelta. Y si te he visto, no me acuerdo. Un higienismo de la separación recomienda mantener distancia y no enterarse nada de nada pero, ay, es prender nomás la computadora que ahí aparece: ostentando su rapidísima recuperación ante el duelo del divorcio, feliz con amigos, en la liviandad del sentirse libre. Si en la comedia tontolona Los fantasmas de mi ex, la pesadilla del hombre era toparse con los muertos sentimentales que guardaba en el ropero, en la edulcorada Simplemente no te quiere, la mujer se lamentaba de la multitud de formatos que la tecnología ofrece para que un tipo la plante. SMS. E-mail. FacebookSigue leyendo

La separación en tiempos de Facebook

Cómo evitar convertirte en un fisgón electrónico y estar todo el día al acecho de tu ex.

Apuntes: vidas privadas

Inspector Gadget

// Por Nicolás Artusi

La tecla F5 se convirtió en una extensión del dedo índice. Actualizar. Actualizar. El chequeo compulsivo y masoquista empuja a revisar el muro en busca de alguna grieta, desde que pasó del equívoco “estoy en una relación” al indiscutible “soltera”. Si el secreto para el éxito de toda relación es la disposición a “compartir”, después de la ruptura las redes sociales pueden multiplicar al infinito el flagelo que, en tiempos analógicos, sólo se daba de manera fortuita: verla con otro. ¿Cómo expresar nuestra decepción cuando el sistema sólo nos ofrece la alternativa de un pulgar hacia arriba? Según un estudio de la revista Cyberpsychology, Behavior and Social Networking, el hombre promedio revisa una vez por semana el Facebook de sus ex parejas más significativas. Y con el fisgoneo aumenta la sensación de desdicha, al observar la vida ajena con mejores ojos que la propia.  Sigue leyendo

Etica de la calvicie

Pelos en la espalda, pero no en cabeza. La pésima distribución de la pelambre atenta contra la belleza masculina. ¿O no?

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Esa cabeza redonda y lisa como una bola de billar corona un cuerpo que parece abrigado con pulóver aun en el bochorno de un 15 de enero: acaso la más sarcástica de todas las injusticias que el tiempo comete contra nosotros sea la inequitativa distribución del pelo. Poco (o nada) donde debería haber, mucho donde no debería. Una ironía evolutiva confirma la gran burla darwiniana: por lo general, el que se queda calvo antes de los 40 tiene la espalda peluda de un orangután. Si los avances médicos prometen terminar con la calvicie en las páginas de deportes de los diarios y el peluquín sólo perdura como mascota mustia de los tangueros, las nuevas reglas de etiqueta capilar aportan consuelo para el hombre desplumado.  Sigue leyendo

Cuando tenga 164

Ahora que la adolescencia termina a los 35 años, la longevidad trae un nuevo problema: ¿cómo hacer para
no morirse de aburrimiento?

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Ese bebé que patalea, se queja en un gorjeo, exhibe su sonrisa desdentada y se hace pis encima muy probablemente llegue a ser un venerable anciano que patalee, se queje en un gorjeo, exhiba su sonrisa desdentada y… en fin. Los niños que nacen hoy serán los primeros de la Historia en tener una expectativa de vida de cien años y, según un informe de las Naciones Unidas, el hombre promedio ya está en condiciones de llegar entero a los 164. En su himno otoñal When I’m 64, Paul McCartney se preguntaba “¿quién podría pedir más que llegar a la vejez?”. Y si en pleno duelo electoral una propaganda radical se preguntaba: “¿Alguien quiere seguir con esto?”, la gerontología tendrá un desafío parecido, ya no al prolongar la carrera de la vida hasta alcanzar a una tortuga, sino: hacer que valga la penaSigue leyendo

Rayos y centellas

Más del 80% de las víctimas de rayos son hombres. ¿Temeridad? ¿Mayor vida al aire libre? Las razones del fenómeno.

Apuntes: vidas privadas

// Por Nicolás Artusi

Majestuoso y valiente, el jefe de una tribu de irreductibles galos era respetado por sus hombres y temido por sus enemigos, pero también era muy supersticioso y sólo tenía un único miedo visceral: que el cielo se le cayera sobre la cabeza. Si Abraracurcix se consolaba repitiéndose que “eso no va a pasar mañana…”, la fría estadística aporta una razón legítima para la fobia: el 80 por ciento de las víctimas de rayos son hombres. No se habla de las varillas de una bicicleta sino de la “chispa eléctrica de gran intensidad que se produce por descarga entre dos nubes o entre una nube y la tierra”. La ciencia investiga pero no termina de descubrir los motivos del extrañísimo fenómeno. Y mientras médicos y físicos elucubran distintas teorías, los motivos estarían en la psicología masculina: una tendencia innata al peligro y la ilusión de ser más fuertes que la mismísima naturaleza.  Sigue leyendo