“Gymtimidation”: miedo al gimnasio

Gymtimidation

SnackEn épocas de culto al lomo, los sociólogos de Inglaterra ya hablan de la “gimtimidación”: el neologismo define la intimidación que provoca la mirada ajena en el gimnasio. Una encuesta realizada entre 500 hombres y mujeres, encargada por la revista Cosmopolitan Body, develó que ellas se sienten el doble de avergonzadas que ellos al ser observadas mientras hacen ejercicio. Ante la mirada de los otros, las mujeres temen ser juzgadas por no estar en forma y el 20% de los hombres se siente avergonzado por no saber cómo hacer los ejercicios correctamente. El 97% de las mujeres confesó sentirse incómoda al desnudarse en los vestuarios y la mayoría de ambos sexos percibe los gimnasios como lugares donde la mirada crítica juzga demasiado a los demás.

Números en rojo

78

Es el porcentaje de hombres que asume sufrir las mismas presiones sociales que las mujeres por “verse bien”.

Las preocupaciones estéticas masculinas más acuciantes son la barriga cervecera, los rollos o “michelines”, las patas de gallo y la caída del pelo.

Preferiría decir que no

Entre las habilidades necesarias para sobrevivir en el mundo, hay una fundamental: cómo negarse.

Apuntes: vidas privadas

NO, camión

// Por Nicolás Artusi

Un obstáculo insuperable separa al hombre digno del abuso de un jefe tiránico o el mangueo de un cuñado díscolo: tiene el sí fácil. O el no difícil. El mandato productivista de la época nos anima a desarrollar habilidades sociales y profesionales como la resiliencia o la efectividad, pero nadie nos enseña a decir “no” con eficiencia. Hasta ahora. Ahí donde la culpa por defraudar las expectativas ajenas o el temor de enfrentar al prójimo hagan del hombre trémulo una víctima de su incapacidad para negarse (a él le tocará quedarse en la oficina después de hora o comprar carbón al momento del asado), la ciencia estudia el lenguaje del comportamiento y encuentra una manera irrebatible de negarse sin sufrir en el intento. Todo un desafío para flojos de carácter frente al superior iracundo o la esposa dominante: cómo decir “no”. Y lo más importante: que funcione.  Sigue leyendo

Etiqueta de vestuario

Nada de fotos con el celular ni de charlas en la desnudez. Las duchas del gimnasio también tienen su código de caballeros.

Apuntes: vidas privadas

Havaianas

// Por Nicolás Artusi

Con toda su contundencia zoológica, las criadillas cuelgan fláccidas del otro lado del banco de madera. El caballero venerable que estaba justo al lado nuestro en la clase de spinning se despelota sin pudores en el afán por desprenderse del sudor y las gónadas se rinden a la implacable fuerza de gravedad cuando se sienta para entregarse a la discusión futbolera o la cháchara meteorológica. Si el gimnasio es un templo moderno con rituales paganos, una etiqueta del vestuario nos permitirá conservar la dignidad aun en el ahogo aeróbico o la desnudez propia de un documental del National Geographic.  Sigue leyendo

Dandis: el regreso del varón urbano

Hombres de barba perilla y moño. Señores de modales delicados, aficionados a la moda y las buenas costumbres: el último grito de la modernidad es la vuelta del dandismo.

El último esplendor de heroísmo en la decadencia

Devendra Banhart

EL CANTO DEL CISNE. DEVENDRA BANHART, DANDI DESALIÑADO.

// Por Nicolás Artusi

A fines del 1800, una curiosa secta empezó a extenderse entre la alta sociedad de París, con todo el secretismo de aquellos que conspiran para mantener un misterio: eran escritores, críticos literarios, artistas, diseñadores de moda. Uno de ellos, siempre ácido, los bautizó “prodigiosos mirmidones”. Según el amado y maldito escritor Charles Baudelaire, estos hombres merecían compararse con aquellos labradores de la mitología griega que araban sin descanso un terreno pedregoso. Pocos años más tarde, a ese varón urbano preocupado por la estética como una manera de mostrar su rebelión ante lo más convencional del mundo, convertido casi en héroe solitario, se lo conoció como “dandi”, del inglés “dandy”: según la escueta definición de la Real Academia, “un hombre que se distingue por su extremada elegancia y buen tono”. Pero los dandis son mucho más que eso. Y hoy están de regreso. Hombres de barba perilla y moño, señores de modales delicados, aficionados a la ropa singular y las buenas costumbres: el último grito de la modernidad es el regreso del dandismo. Toda una definición para individuos excéntricos, refinados y raros, tipos que agitan la bella provocación de lo diferente.  Sigue leyendo

¡Arriba las manos!

En Estados Unidos renació una vieja corriente: la que desaconseja la masturbación para no “derrochar” energía. El onanismo resiste.

Apuntes: vidas privadas

Masturbación

// Por Nicolás Artusi

Las estadísticas son contundentes: un hombre heterosexual promedio se masturba 17 veces por mes y un homosexual, cerca de 40. Si fuera cierta la máxima de Woody Allen, aquella que glorifica la masturbación como el sublime acto de hacer el amor con la persona que uno más quiere, una nueva corriente de varones virtuosos se empeña en el celibato de la autosatisfacción como una manera práctica de ser hombres mejores. La insólita polémica copó los medios estadounidenses en las últimas semanas: ¿masturbación sí o no? Con su afición por los neologismos, los yanquis alumbraron la bella palabra “fapstinencia” (viene de la onomatopeya “fap, fap, fap”, el ruido que hace un hombre en la muda intimidad de su onanismo) y mientras el debate llegó a las revistas y los noticieros, una multitud de jóvenes saludables promueve la abstinencia total del manoseo como un método para resetear el sexo, el cerebro, el deseo. Tocata y fuga.  Sigue leyendo

Mi barba tiene tres pelos

Eso de afeitarse todos los días es cosa del pasado. Ahora se usa pelo facial abundante. Barbas, bigotes y sus usos, la vuelta del hombre recio.

Apuntes: vidas privadas

Barba hipster

// Por Nicolás Artusi

Las cuchillas se deslizan sobre la cara como los patines de un partido de hockey sobre hielo. Pzzzzzzzzzz. El hombre venerable pretende que rostro y cuello estén suaves como un piso de parquet y se somete a la diaria tortura de la afeitadora, en desigual lucha contra la rutina, el ardor y la voluntad de controlar la botánica facial (en mi casa, se decía que el tío Tito era tan hirsuto que debía afeitarse a la mañana y a la tarde, sólo para mostrarse digno y presentable a toda hora). Ahí donde un filósofo haya definido “lo liso como sinónimo de lo perfecto”, una nueva generación de hombres levanta la bandera del orgullo facial, renuncia a los afanes de la perfección y se deja crecer la barba como contraseña de época: si durante años fue incompatible con la rígida idea de “buena presencia”, hoy es una marca de identidad para señores de todas las edades que necesitan aferrarse a algo real, natural y estableSigue leyendo

Números en rojo

17

Es la cantidad de veces que se masturba por mes un hombre heterosexual promedio, según la revista Details.

La encuesta entre sus lectores también devela que su lector promedio tiene sexo casual 7 veces por mes y que llega al orgasmo 23 veces cada 30 días.

El fantasma de mi ex

Separarse ya no es lo que era. En tiempos de Facebook y otras redes sociales, resulta imposible no caer en la tentación del fisgoneo masoquista.

Apuntes: vidas privadas

Web

// Por Nicolás Artusi

Ya son los dos demasiado mayorcitos como para destrozarse, así que terminen esto de una manera civilizada: aunque te duela ver que ella prefiera apretar todas sus cosas en un bolsito de tan insoportable que se le hace vivir con vos, que se vaya, que olvide tu nombre, tu cara, tu casa y que pegue la vuelta. Y si te he visto, no me acuerdo. Un higienismo de la separación recomienda mantener distancia y no enterarse nada de nada pero, ay, es prender nomás la computadora que ahí aparece: ostentando su rapidísima recuperación ante el duelo del divorcio, feliz con amigos, en la liviandad del sentirse libre. Si en la comedia tontolona Los fantasmas de mi ex, la pesadilla del hombre era toparse con los muertos sentimentales que guardaba en el ropero, en la edulcorada Simplemente no te quiere, la mujer se lamentaba de la multitud de formatos que la tecnología ofrece para que un tipo la plante. SMS. E-mail. FacebookSigue leyendo