
¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas? ¿Imaginan que estacionan un Fiesta Kinetic en una sola maniobra? La ciencia ficción nos estimuló el espíritu con las cruzas de hombres y máquinas. Y ahora los coches alumbran un híbrido entre humanos y fierros (no es casual que los más fanáticos llamen “nave espacial” a su vehículo). Los autos de Ford tienen el sistema HMI que, según sus ingenieros, “es el máximo exponente de la integración de hombre y máquina: incorpora un panel de instrumentos inteligentes, ergonómicos e integrados en el volante con tecnología bluetooth con control por voz”. Todo, en una unidad multifuncional elegante que permite la lectura desde la consola central.
Así, los mandos del volante le permitirán al conductor prevenido un acceso al sistema de audio, el teléfono celular, la computadora de a bordo, las alarmas, los mensajes, ¡el odómetro! Hombre y pantalla, los dos en uno. Llegá más lejos: las versiones Titanium tienen el nuevo sistema Ford Convers+, que presenta una pantalla de color de 15 centímetros ubicada entre un cuentakilómetros y un cuentavueltas de diseño especial, y ofrece la misma información y funciones que la pantalla estándar de la versión Ghia. Además, permite que el conductor tenga control visual de las funciones multimedia y audio. ¡Hola futuro!



“Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza”. Esto es lo que cuenta el mito de Sísifo, inmortalizado por Albert Camus y, para cualquiera que se enfrente al desafío de una pendiente, no es más que una parábola sobre lo difícil de subir. Y lo fácil de bajar. Ahora, los autos de Ford estrenan el Sistema de Arranque en Pendiente (HLA): se activa cuando el vehículo se encuentra detenido en una subida. El conductor puede soltar el pedal del freno para apretar el acelerador sin que el vehículo se mueva hacia atrás.




