Paternidad irresponsable

En las vísperas del Día del Padre, dicen que tener un hijo es una oportunidad para madurar, pero hay quienes opinan lo contrario y reivindican las tardes de Playstation.

// Por Nicolás Artusi

Una leyenda familiar cuenta que el día que nació mi primo, en lo más cínico de la crispación post-parto, mi tía le dijo a mi tío: “Por fin vas a dejar de ser el pendejo de la casa”. Error. Si una educación higienista insiste en la idea de la “paternidad responsable”, el hombre no necesita de la llegada de una réplica en escala para renunciar a la soberbia, gozosa, vitalicia irresponsabilidad. ¿Acaso habrá que resignar las mañanas domingueras regaladas al TC 2000 por los lisérgicos elefantitos rosados de Baby TV? Se dice que, en los días posteriores al nacimiento, el hombre disfruta de una sensación de euforia que ninguna droga (¡ni siquiera una tarde completa de playstation!) puede proveer. Pero esa ketamina emocional dura apenas seis semanas. Es científico: después, todo se nivela. Mientras los médicos discuten si la depresión post-parto es extensiva a los varones, algunos padres primerizos se chocarán en el puerperio con el dolor de ya no ser los querubines de la casa y con la indiferencia cruel de madres, abuelas y tías: nadie va a correr detrás de sus berrinches

En la recoleta intimidad del dormitorio, el padre observará que los pechos de su mujer adquieren diámetros de pornostar pero también notará que no son para él. O que, al menos, ya no tiene la concesión exclusiva. En el kiosco, una revista de iniciación propone Ser padres hoy y la pregunta desvela al primerizo: ¿cómo se entiende la paternidad en estos tiempos? El antropólogo masculino Lionel Tiger (la referencia zoológica del nombre sería una mera coincidencia) dice que el macho-alfa está en extinción, sometido por una mujer/madre todopoderosa. Entonces, ¿al padre moderno le toca ser apenas un hermano mayor del hijo? Y ya que se habla de profesiones condicionadas por los apellidos (como el célebre doctor Garrote, experto en violencia doméstica), el autor yanqui Michael Paterniti (¡!), que se declara “especialista en niños”, escribe: “Hay un pequeño secreto que nadie te dice acerca de la paternidad: podés ser chico otra vez”. Con el aliento de una excusa, el hombre volverá a gatear en cuatro patas, se revolcará en el arenero de una plaza, hablará en media lengua, será cómplice en la renuncia alimenticia y, dentro de unos años y con estrictos afanes didácticos, tendrá un motivo para pasar una tarde completa de playstation.

Si una generación de hijos ahora adultos creció bajo el oprobio de la amenaza materna (“¡ya vas a ver cuando llegue tu padre!”), al papá de ahora le toca distinguir con astucia la delgada línea que separa la autoridad del autoritarismo. En el niño se encierra un pequeño tirano, déspota y exigente: de uno depende que no se convierta en un malcriado. Y aunque el ministerio femenino desconfíe de las aptitudes viriles o de la firmeza de pulso del padre primerizo, aun babeado, mojado y enchastrado tendrá, por fin, la oportunidad de demostrar que ya es todo un hombre.

Publicado en Brando

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4 pensamientos en “Paternidad irresponsable

  1. es difícil criar a esta generación de chicos digitales. Pero la play station no se mancha.

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